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Irán y la nueva Ruta de la Seda

El politólogo Danilo Dinucci plantea una interesante lectura sobre los recientes sucesos en Irán. Según comenta, hace tiempo que Suleimani estaba en la mira de ‎Estados Unidos pero los presidentes George W. Bush y Barack Obama no aprobaron su ‎asesinato. ‎

Donald Trump, sugiere Dinucci, tiene varias razones y una de las importantes es la de evitar su propia destitución presentándose como un ardiente defensor de su nación. Sin embargo, asesinar a Suleimani fue también decisión del  Estado Profundo estadounidense debido a la creciente presencia económica china ‎en Irán.

Irán desempeña un papel de primera importancia en la Nueva Ruta de la Seda cuya implantación ‎inició Pekín en 2013 y que ya se encuentra en una fase avanzada de realización. La Nueva Ruta ‎de la Seda consiste en una red de carreteras y vías férreas entre China y Europa a través del Asia ‎Central, el Medio Oriente y Rusia, combinada con una vía marítima a través del Océano Índico, ‎el Mar Rojo y el Mediterráneo.

China está invirtiendo en Irán unos 400 000 millones ‎de dólares: 280 000 millones en la industria del petróleo, en el gas y en el sector petroquímico, y ‎‎120 000 millones en las infraestructuras vinculadas al transporte, incluyendo oleoductos y ‎gasoductos. Se prevé que esas inversiones, efectuadas en un periodo de 5 años, han de ‎renovarse posteriormente. ‎

China National Petroleum Corporation, empresa estatal, firmó con el ‎gobierno iraní un contrato para garantizar el desarrollo del yacimiento offshore de South Pars, ‎en el Golfo Pérsico, considerado la mayor reserva de gas natural del mundo entero. Por otro ‎lado, otra empresa china, la Sinopec, con el Estado chino como socio mayoritario, se ha ‎comprometido a desarrollar la producción de los campos petrolíferos de West Karoun.

En todos esos acuerdos comerciales ‎entre China e Irán prevén la creciente utilización de la ‎moneda china y de otros países, excluyendo progresivamente el dólar estadounidense ‎de sus transacciones. ‎

La red ferroviaria iraní ya está conectada a la vía férrea de 2 300 kilómetros que ‎entró en servicio entre China e Irán, reduciendo los plazos del transporte de mercancías –que ‎antes eran de 45 días– a sólo 15 días. A través de Tabriz, gran ciudad industrial del noroeste ‎de Irán –desde donde parte un gasoducto de 2 500 kilómetros que llega hasta Ankara, la capital ‎turca– las infraestructuras de transporte de la Nueva Ruta de la Seda llegarán hasta Europa. ‎

Washington se decidió a asesinar al ‎general Suleimani: se trataba de provocar una respuesta militar de Teherán que justificara ‎intensificar el embargo contra Irán, afectando así el proyecto chino de Nueva Ruta de la Seda, ‎proyecto que Estados Unidos no está condiciones de obstaculizar en el plano económico. ‎La reacción en cadena provocada por el asesinato de Suleimani implica también a China y ‎a Rusia, con la creación de una situación cada vez más peligrosa. ‎

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