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Isla Fraser

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En Australia, a 3 horas de Brisbane, se encuentra la isla de arena más grande del mundo. Protegida desde 1992 por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, esta isla fue nombrada por los aborígenes K´gari, que en su lengua significa Paraíso.

Fue hasta 1770 que el británico James Cook llegó a este territorio y la exploro dándole nombres a diferentes partes de la isla como Indian Head a un alcantilado en donde se reunieron los aborígenes cuando él llegó.

En 1836 el barco Stirling Castle naufragó en la Gran Barrera de Coral y el Capitán James Fraser estaba en la tripulación con su esposa Elizabeth, la leyenda cuenta que los aborígenes aprisionaron a los sobrevivientes del naufragio y los hicieron trabajar. El capitán Fraser cayó enfermo y por su imposibilidad para trabajar, fue herido con una lanza, lo que lo hizo morir días después.

Una patrulla de Brisbane rescató a Elizabeth Fraser y a otros sobrevivientes y retornaron a Inglaterra en 1837. Gracias al talento narrativo de Elizabeth, su relato se vendió en todas las librerías de Londres y su historia como cautivos de aborígenes se hizo tan famoso que nombraron a la isla con su apellido.

Hasta ahora, los aborígenes se molestan con esta historia que ellos narran de forma diferente, pues argumentan que los sobrevivientes de ese naufragio, en realidad fueron rescatados por los nativos de la isla y no cautivados.

La historia de Elizabeth inspiró la novela del famoso escritor, Patrick White, Un cinturón de hojas.

En 1870, habitantes de los alrededores comenzaron a visitar la isla, pero no fue hasta 1930 que el turismo comenzó a crecer. Ya en 1970, la isla Fraser se convirtió en un destino importante de Queensland.

En 1992, este destino fue inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Ahora, conservar la biodiversidad de la isla se ha convertido en un reto para las autoridades australianas, ya que la isla tiene un ecosistema frágil. Su principal problema tiene que ver con la cohabitación de los humanos con los dingos, una especia canina que habita la isla y de los que los visitantes deben de evitar molestar. En una ocasión, un niño de nueve años fue atacado por uno de ellos y desafortunadamente, murió, por lo que querían sacrificar a éstos animales nativos de la isla que están en peligro de extinción.

 

Definitivamente, uno de esos lugares que nos permiten asombrarnos de los increíbles lugares del mundo.

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