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Pescar a caballo: actividad en extinción

Un puñado de pescadores practican una forma inusual de ejercer la pesca, ellos cabalgan hacia el mar formado con ello, parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Ubicados a 20km de Dunkirk, Francia, se encuentra Oostduinkerke, en el extremo occidental de la corta costa de Bélgica, ahí los pescadores a caballo buscan una variedad especial de camarones: el Crangon crangon que es comúnmente conocido como quisquilla gris.

Lo que anteriormente, era un trabajo de tiempo completo, ahora es solo un pasatiempo e incluso un espectáculo representado para los turistas dos veces por semana, excepto en invierno. Una docena de familias conservan esta tradición indígena y cada una desempeña un cometido especial; sea tejer las redes o informarse sobre todo lo relacionado con los caballos branbanzones.

Unos cinco siglos atrás, la pesca de camarón a caballo se practicaba desde Francia a Holanda y sur de Inglaterra pues era la única manera de pescar camarón. Con la comercialización e incremento en la demanda, los pescadores empezaron a aventurarse mar adentro en lugar de esperar a que el alimento llegaran con la marea.

Esta actividad se practica durante los días más cálidos, cuando no hay hielo en el mar y antes de bajar completamente la marea. En ese momento, los pescadores montaban sus caballos de tiro Brabante y, vistiendo pantalones color amarillo brillante con botas de hule, llevan a los equinos hasta donde el mar les da al pecho tirando tras de sí, redes en forma de embudo que dos planchas de madera mantienen abiertas. Una cadena arrastrada por la arena genera vibraciones para que los camarones salten y queden atrapados en la red.

Y es que, sin el caballo, los pescadores tendrían que adentrarse en el mar con el nivel de agua hasta el pecho y tirar desde ahí la red que atraparía los camarones. Que incluso para los animales ya resulta una actividad extenuante pese a su enorme fuerza.

 

Jinetes y caballos también se dan un respiro para, antes de regresar a tirar nuevamente la red, se dirigen a la orilla donde los pescadores tienen oportunidad de vaciar la red y regresar al mar cangrejos y peces no deseados. Los camarones son dispuestos en dos canastas colgadas en ambos lados del lomo del caballo.

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