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Santa Claus contra los Reyes Magos

Santa Claus fue, en algún momento, el extranjero indeseable. Era portador de una cultura ajena y una modernidad vinculada a la cultura de consumo. Santa tuvo que lidiar con las tradiciones católicas mexicanas y las figuras de los Reyes Magos.

Santa encarnaba el símbolo estadounidense de las festividades navideñas y la actividad comercial. Era un personaje popular de los medios de comunicación masiva que aparecía anualmente en todo lugar.

Entre 1876 y 1911, la prensa publicaba el Christmas tree de las familias estadounidenses radicadas en México, cuyos niños dejaban calcetines, esperando a que Sana Claus los llenara de dulces y juguetes. Para 1920 la presencia de Santa Claus llegaba a las puertas de algunas jugueterías de la Ciudad de México. En 1930, la imagen que hoy conocemos se universalizó, principalmente con la campaña publicitaria de Coca-Cola que promovía la ilustración de Haddon Sundblom, un alegre, amable y bonachón Santa Claus, vestido de traje rojo con ribetes blancos.

No obstante, el gobierno de Pascual Ortiz Rubio decretó que el nuevo símbolo de la navidad mexicana, habría de ser el dios Quetzalcóatl. Fue la gota que colmó el vaso pues la disposición rivalizaba, de la misma manera, contra los Reyes Magos y entonces surgieron las voces que defendían a Santa Claus.

Para 1950 la presencia del Santa Claus estadounidense alcanzó su arraigo en México. El viejo barbudo que amenazaba con desplazar a los Reyes Magos, que habían acompañado por siglos los festejos navideños de los mexicanos, encontró cabida en el corazón de los mexicanos. Parecía que, desde entonces, lo distinguido en México era copiar al vecino del norte y el american way of life, resultó ser el ideal de la modernización mexicana.

Con tanto juguete, las tradiciones navideñas, rápidamente se flexibilizaron y los niños mexicanos de clases medias y altas, duplicaron la cantidad de juguetes que obtenían en Navidad. Así el consumismo entre niños y sus padres se disparó.

En un intento por establecer la identidad nacional en un mundo de creciente internacionalización, los Reyes Magos aparecieron junto a otros símbolos nacionales como: charros, chinas poblanas, mariachis, etc.

Finalmente, lo que se estableció como típicamente mexicano, en términos de festividades navideñas, fue el papel picado, pesebres, ponche, piñatas, pastorelas y Reyes Magos… donde “Santaclós”, finalmente, no fue bien recibido.

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