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Sin gigantes de la ciencia

Es posible que la era de los grandes descubrimientos científicos haya llegado a su fin. La ciencia en su vertiente más pura y grandiosa, dice el reconocido periodista especializado en temas científicos John Horgan, no aportará más revelaciones ni revoluciones de envergadura.

La ciencia revolucionaria es aquella que da origen a nuevos paradigmas, sin embargo éstos están prácticamente establecidos. Por ello, para Horgan resulta improbable esperar descubrimientos importantes que conduzcan a nuevas revoluciones científicas. Sin revoluciones científicas, no existe la ciencia revolucionaria y las investigaciones actuales se ubicarán dentro de la ciencia normal, es decir, la ciencia conservadora. Y por lo tanto, la ciencia podría estar llegando a su fin.

Lograr algún día el desarrollo de una teoría final que contenga el secreto de la vida y desvele la totalidad de los enigmas del universo, es para muchos una empresa que se antoja chocantemente religiosa, sin embargo, es una de las razones por las cuales, científicos contemporáneos niegan el ocaso de la ciencia.

De hecho, Stephen Hawking, en un simposio especial realizado en Suecia en 1990, durante su conferencia, sugirió que, dada la acelerada evolución de las computadoras, en algún momento superarían la inteligencia de sus creadores humano y serían ellas quienes alcanzarían la teoría final.

Otro de los científicos de la Universidad de Chicago, menciona que, “Aún cuando alguien saliera con una teoría realmente bonita, como la de las supercuerdas, no habría manera de verificarla. Así, no estaríamos realmente siguiendo el método científico. No se daría esa comprobación experimental necesaria y la teoría tendría una consistencia meramente matemática”. Además, agrega “Ahora que se vislumbra el final de la física, puede suceder lo mismo que hace cien años y al tratar de resolver los problemas que aún quedan pendientes puede iniciarse una nueva época, más rica y apasionante”.

Existen científicos que consideran que los responsables del declive científico son los filósofos de la ciencia, en especial los que adoptan posturas de escepticismo. Adicionalmente, existe un profundo y extendido malestar dentro de la comunidad científica por la falta de presupuestos, el aparente rechazo de la sociedad y las dudas sembradas sobre la capacidad de la ciencia para alcanzar la verdad objetiva.

En una entrevista en 1994, Per Bak comentó sobre “… la creciente antipatía del gobierno de Estados Unidos hacia las ciencias puras, manifestada principalmente por la disminución de los presupuestos, y su insistencia cada vez mayor en las aplicaciones prácticas puede perjudicar el desarrollo y cambiar el rumbo de las investigaciones actuales. Cada vez resulta más difícil practicar la ciencia por la ciencia; ahora la ciencia tiene que ser útil”.

Actualmente, la ciencia avanza a pequeños saltos constituidos por contribuciones pequeñas de seres humanos brillantes pero no geniales. En ocasiones se tiene la impresión de que los gigantes de la ciencia, los genios, se han extinguido. Quizá el último gigante científico haya sido Einstein, perteneciente a la constelación de estrellas entre las que se encuentran Kepler, Galileo, Newton y Darwin.

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