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Garabateando la infancia, ¡no lo subestimes!

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Todos nacemos con una expresión creativa que se desarrolla de diferentes formas a lo largo de nuestra infancia y si se motiva, sigue ganando solidez en durante la etapa adulta.

Rafael Vivas, ilustrador de profesión explica cómo deben ser entendidos los dibujos de los niños y sobre todo, incentiva a los adultos para que el desarrollo creativo se fomente ya que finalmente, son formas de expresar las etapas que los pequeños van viviendo.

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Exceso de energía

Esta etapa que atraviesa los 2 años se caracteriza por los garabatos en los que los niños expresan ese exceso de energía que llevan consigo. Aunque no existe una intención representativa, sí buscan liberar energía que muchas veces deja huella cuando consiguen perforar el papel para rayar mesas, paredes entre otros muebles del hogar.

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Realismo fortuito

En esta etapa que se observa entre los 3 y 4 años, empieza a despertar una sensación garabatear algo que empiece a tener forma. Sus dibujos buscan plasmar objetos poco a poco más reconocibles. El resultado no puede más que llenarles de satisfacción.

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Realismo frustrado

Con los 5 años llega una etapa difícil para la expresión creativa. Aunque la intención del dibujo tiene un objetivo específico para retratar la realidad, los niños todavía no logran realizarlo con maestría. No obstante, sí logran expresar su deseo de crear o representar objetos cotidianos y se evidencia la necesidad de expresión con la meta de superar obstáculos.

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Realismo intelectual

Esta etapa creativa es muy feliz y gratificante. Entre los 6 a 7 años, los niños pueden dibujar cualquier cosa. Logran comunicar eficazmente perspectivas que incluso transgreden las reglas de lo posible. ¡Hay un derroche de creatividad!

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Realismo visual

Entre los 8 y 10 años, el deseo es por obtener algo cercano a la precisión. Justo ahí, los niños encuentran una barrera que no es fácil de superar puesto que no tienen suficientes herramientas técnicas y fallan en representar los objetos con mayor realismo. En consecuencia, los niños dejan de dibujar.

Sobretodo en esta etapa, es importante respetar tanto el dibujo como el esfuerzo realizado. Igualmente relevante es motivar y promover la actividad a fin de preservar estas habilidades que serán útiles para librar diferentes retos del día a día durante la vida adulta.

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