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La historia detrás de “El Grito”

Edvard Munch (1863 – 1944) es el autor de la que fuera su pieza maestra “El Grito”. Su vida estuvo marcada por el dolor, angustia y probablemente por la enfermedad bipolar que lo mantuvo hospitalizado en centros psiquiátricos en diferentes ocasiones.

Apasionado de las mujeres y las relaciones amorosas plagadas de tormentos, su vida recuerda un poco a la de Van Gogh, con quien también comparte la psicótica obsesión por los autorretratos, 50 a lo largo de su vida. Sobre este hecho se especula que Munch sentía la necesidad de tener certeza de su propia existencia, sentirse y validarse viéndose en pintura o en fotografía.

“El Grito” se presume como una referencia de su sufrimiento bipolar afectivo en el que sus alucinaciones alimentan la producción de esta obra. La concepción de su famosa obra, quedó registrada en su diario, donde escribe:

“Estaba caminando con 2 amigos. Luego el sol se puso, el cielo bruscamente se tornó color sangre, y sentí algo como el toque de la melancolía. Permanecí quieto, apoyado en una baranda, mortalmente cansado. Sobre el fiordo azul oscuro y de la ciudad, colgaban nubes rojas como sangre. Mis amigos se fueron y yo otra vez me detuve, asustado con una herida abierta en el pecho. Un gran grito atravesó la naturaleza”.

Existen argumentos razonables para postular que Munch poseía una estructura de personalidad de características limítrofes: la existencia de un patrón de inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo, asociada a descontrol de los impulsos y desajustes conductuales como también a una autoimagen persistentemente inestable, carencia que se expresa en la necesidad de fotografiarse, además de presentar frecuentes episodios de ira y explosividad, todos rasgos muy propios de la bipolaridad.

“El Grito” se ha transformado en el símbolo gráfico universal de la angustia existencial que embarga hasta tal punto al protagonista, que anula su propio género para convertirse en catarsis pura.

Munch explicaba:

“Yo pinto las líneas y colores que impresionan a en mi retina. Pinto de memoria sin agregar nada, sin los detalles que ya no veo enfrente de mí. Esta es la razón de la simplicidad de mis obras, su obvio vacío. Pinto las impresiones de mi infancia, los apagados colores de un día olvidado”. “Pintar es lo que el cerebro percibe a través del filtro de los ojos”.

Munch está entre los artistas más importantes e influyentes del arte moderno. Su obra impactó principalmente en Alemania y en países Escandinavos donde fue considerado con Van Gogh, uno de los dos más grandes artistas expresionistas.

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