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Camus, el absurdo, el rebelde

Hoy en día, el nombre de Albert Camus resuena por ser uno de los autores europeos con más lectores alrededor del mundo.

Consciente de lo que él llamaba el “absurdo humano”, Camus fue el autor de brillantes novelas, como El extranjero, La peste y La caída, entre otras más. De igual forma, sus obras de teatro e inigualables ensayos, lo llevaron a distanciarse de otros autores de la época, como Jean-Paul Sartre.

Su estudio se enfocó, principalmente, a la crítica de la historia como un absoluto, enfocándose fuertemente en las revoluciones.

¿Qué le depara al género humano después de salvajes bombardeos contra la población civil, los genocidios y el uso generalizado de la tortura?

En una época donde aún se desconocían los macabros alcances y capacidad destructiva de las armas atómicas, Camus se convirtió en un rebelde.

Cuando fue director del diario Combat, Camus tomo una inquebrantable postura ante aquellos “literatos reprimidos” y “filósofos amargados”, como él les llamaba, que buscaban el exilio en el periodismo.

Según Camus, los peligros del periodismo eran dejarse halagar y someterse al dinero, pues esto era despreciar al lector. Sin embargo, una prensa honesta, creativa e inteligente, representaba un regalo para el lector.

Durante su labor periodística, denunció los abusos contra los bereberes en la Cabilia. Fue en esta misma etapa de su vida cuando se identificó con el comunismo, al menos para entenderlo, pues la esperanza que vio en un principio se desvaneció cuando descubrió que el totalitarismo no era más que el poder que se gana destruyendo los derechos individuales del ser.

Su condición de ensayista, novelista, escritor-periodista, le permitieron reflexionar sobre muchos temas, pero el más recurrente siempre fue el absurdo y posteriormente, la rebeldía.

Camus pensaba que existían dos ideologías imperantes en la sociedad. Éstas se encaminaban a una divinización del hombre y lo que se podía considerar historia, también podía ocupar el lugar de Dios.

Años más tarde, Camus afirmó que un verdadero rebelde es aquel que se subleva contra la injusticia social y política; aquel que nunca está al servicio de una ideología, sino del hombre, porque el hombre es un fin en sí mismo, pero nunca un medio. Cuando se atenta contra su libertad y pierde la dignidad, la rebeldía es un pasó prácticamente imperativo.

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