Home / Biografía / Las locuras del emperador

Las locuras del emperador

Calígula

Los seres humanos somos racionales por naturaleza. Sin la chispa de la razón nuestra existencia se vería disminuida.

El Imperio Romano es conocido por la grandeza y gloría que alcanzó gracias al basto conocimiento en ingeniería, filosofía, registros estadísticos, artes y más. A pesar de esto, no ocultaba las intrigas que conllevaba su naturaleza conquistadora o las bizarras perversiones sexuales del Imperio. Esta última dio motivo para que Roma buscara tener un gobierno estable y rígido, que era soportado gracias a los senadores (quienes pertenecían a todas las clases y órdenes sociales) cuyo trabajo contemplaba supervisar al emperador en turno y quienes tenían la facultad de actuar en su contra cuando así lo creían prudente. Pero ni el orden ni la disciplina los salvó de la situación más terrorífica que cualquier nación puede sufrir, tuvieron la desgracia de tener un psicópata al poder.

Gaius, el Emperador Romano mejor conocido como Calígula, ha tenido una imagen manchada a lo largo de la historia. Hoy en día su nombre es sinónimo de tiranía, violencia, hedonismo y locura.

Su verdadero nombre era Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus; Calígula significa “botitas” y fue un apodo que le pusieron los soldados con quienes se rodeaba cuando era pequeño, esto en razón al pequeño calzado militar que utilizaba.

Calígula nació el 31 de agosto del año 12, fue el tercer emperador del Imperio Romano desde Augusto César y sucesor de Tiberio. Era el tercero de los hijos de Nerón, un militar capacitado, famoso y amado por el Imperio.

Su placentera y cómoda niñez terminó el mismo día que su padre enfermó, presuntamente de cólera. Según algunos historiadores, Nerón fue envenenado por un soldado del emperador Tiberio, quien en su locura lo vio como un rival político.

Después de la muerte de su padre, Calígula vivió poco tiempo con su madre, Agripina, pero por órdenes de Tiberio, su madre y hermano fueron desterrados. Calígula fue enviado a vivir con su bisabuela, Livia, madre de Tiberio. Livia murió al poco tiempo y después de que Druso, hermano de Calígula, fuera encarcelado por traición y su otro hermano, Nerón, muriera en exilio, el joven “botitas” y sus hermanas pasaron a ser prisioneros de Tiberio. Toda esta serie de infortunios más el fantasma de que su padre había sido traicionado y asesinado, comenzaron a causarle daños psicológicos a Calígula.

Pasó el tiempo y Calígula fue trasladado a Capri, considerada como la residencia para veranear de Tiberio, y ahí pasó los siguientes seis años, siendo testigo de las innumerables atrocidades y perversiones del emperador. Orgías, violencia, asesinatos y sangre, se volvieron el pan de cada día para él.

caligula

Como espectador de primera fila, Calígula presenciaba todas las fechorías de Tiberio y tras resignarse a no salir de su cautiverio, las prácticas comenzaron a parecerle normales, llegando a formar parte de ellas, primero de manera indirecta, pero después adoptándolas y llevándolas a cabo de manera casi religiosa. ¿Síndrome de Estocolmo?

En el año 33, Tiberio otorga a Calígula el título de Cuestor y dos años después es nombrado heredero al trono junto a Tiberio Gemelo, nieto de Tiberio y primo de Calígula.

Tiberio falleció el 16 de marzo del año 37, el puesto de gobernantes de Roma cayó en los hombros de Calígula y Gemelo, cumpliendo así la voluntad del Emperador. El historiador Tácito afirma que Tiberio fue asesinado en su lecho de muerte por Macro, el prefecto pretoriano al mando de la Guardia Pretoriana, quien utilizó una almohada para terminar con la vida del gobernante en turno.

Calígula obtuvo el respaldo de Macro y otros altos militares para anular el derecho de Gemelo para gobernar en conjunto, al poco tiempo fue asesinado bajo falsos cargos de conspirar contra el Emperador. El 16 de marzo del año 37, el destino de Roma quedó en las manos de Calígula.

Al principio, Calígula fue aclamado por todo el pueblo romano, quienes tenían verdadera admiración por él y lo seguían viendo como el hijo de su amado general Nerón. Las vejaciones y el terrible trato propiciado por Tiberio hacia su pueblo sólo lograron aumentar la felicidad popular hacia su nuevo emperador.

Los primeros meses de su reinado fueron considerados como los más felices y eficientes para el imperio romano. En el año 38 ya había cosechado increíbles logros como pagos y bonificaciones a los militares retirados y heridos en batalla, para la Guardia Pretoriana, las tropas de la ciudad y de todo el ejército romano. Al mismo tiempo planificó y puso en marcha sus ideas de aseo y saneamiento de las ciudades, al igual que la construcción de caminos y vías en todo el Imperio.

Su bondad resultó contraproducente cuando se empezaron a agotar los recursos del Imperio. ¿La solución? Acusar falsamente a la mayor cantidad de personas posibles para emitir multas, juicios y ejecuciones. El César implementó otras medidas económicas para hacerle frente a la crisis, como la creación de nuevos y ridículos impuestos. En el año 39 la hambruna azotó de manera brutal al Imperio, todo a causa de los gastos y órdenes de su nuevo Emperador.

El joven Calígula rebasó a su tío-abuelo Tiberio en sus depravaciones, le gustaba golpear y torturar a sus parejas durante el acto sexual, tratándolas como animales, todo esto en un contexto ya de por sí denigrante para las mujeres y esclavos de la época.

Su sadismo superó los niveles de tolerancia que tenía Roma, actos nunca antes vistos ni con Tiberio. Cuando asistía a presenciar la muerte de algún sentenciado, le ordenaba al verdugo que el condenado sufriera una agonía prolongada: “Hiérelo de tal modo que él sienta morir”, dijo en alguna ocasión a un verdugo.

Entre sus numerosas locuras se sabe que el amor por su caballo era tal que lo nombró sacerdote y le mandó a construir un establo de mármol. También le gustaba mantener relaciones sexuales mientras veía decapitar personas, adoraba violar a las mujeres de los senadores, incluso llegando a levantarse de una cena con sus senadores para llevarse a sus mujeres, violarlas y traerlas nuevamente a la mesa y contar lo sucedido.

Otros historiadores cuentan que mandó a castrar a muchos hombres por tener el pene más largo que él.

Calígula finalmente encontró su fin a manos de su propia guardia pretoriana en medio de una conspiración que buscaba terminar su sangriento reinado.

 

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba