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Poemas desde el precipicio

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Flora Alejandra Pizarnik fue la hija de unos inmigrantes judíos, su infancia transcurrió en un inquieto suburbio de Buenos Aíres. Tras el bachillerato entró a la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudio periodismo, literatura, filosofía y pintura.

Según sus propios diarios, Pizarnik admiraba a los autores surrealistas como André Breton y Julio Cortázar. Tristemente, ni la pintura ni la poesía fueron capaces de calmar su peligrosa adicción a las anfetaminas, droga que utilizaba para aminorar sus obsesivos comportamientos en torno a su imagen y autopercepción.

Su escritura no es verbalmente placentera pues evoca una angustia lúcida y amarga, el dolor se transforma en desesperación y por alguna extraña razón, logra conectar con los más jóvenes.


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La difusión entre los adolescentes no se entiende del todo, pero es válido recordar que ella escribió desde el inconsciente, dominado por el miedo a no ser parte de este mundo, de envejecer y enloquecer.

“Entre otras cosas escribo para que no suceda lo que temo, pera que lo que me hiere no sea, para alejar al Malo. Se ha dicho que el poeta es un gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implica exorcizar, conjurar, y además reparar. Escribir un poema es rearar la herida fundamental, desgarradora. Porque todos estamos heridos.”

En 1964 Alejandra publicó sus poemarios más famosos: Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971).

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Aunque su carrera iba bien, Pizarnik entró en un intenso periodo de depresión y tuvo algunos cuadros que indicaban principios de locura. Justo en la obra de Infierno Musical hay claras referencias a la idea del suicidio.

Con tan sólo 36 años, un lunes 25 de septiembre de 1972, Alejandra Pizarnik se quita la vida tras ingerir una dosis letal de pastillas barbitúricas unos días después de que le otorgaran un permiso para salir del hospital psiquiátrico donde permanecía internada.

A través de su poética construyó una voz de lenguaje tembloroso, pero más allá del sufrimiento, escribió desde los huesos con el objetivo de no envejecer nunca.

La enamorada

ante la lúgubre manía de vivir

esta recóndita humorada de vivir

te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo

y te fuiste triste estabas sola

y la luz rugía el aire cantaba

pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás

tremolarás tus manos así volverá

tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó

el barco con barbas de espuma

donde murieron las risas

recuerdas el último abrazo

oh nada de angustias

ríe en el pañuelo llora a carcajadas

pero cierra las puertas de tu rostro

para que no digan luego

que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días

te culpan las noches

te duele la vida tanto tanto

desesperada ¿adónde vas

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