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Sissi Emperatriz

sissiLa vida de Sissi no es un cuento de hadas como nos muestra el cine de la década de los 50. La esposa de Francisco José I no sólo pasó a la historia por su dote de gran belleza, también por su gran compromiso social con la causa húngara.

Elisabeth Amalie Eugenie Herzogin in Bayern, más conocida como Sissi, fue emperatriz de Austria y reina consorte de Hungría. Nació en Baviera, su padre era Maximiliano de Baviera y su madre Ludovica de Baviera. Fue educada lejos de la corte de Baviera y pasó la mayor parte de su infancia en la residencia de verano, el Castillo de Possenhofen.

Con tan sólo 16 años, Elisabeth acompañó a su madre y su hermana mayor Elena de Baviera en un viaje a la residencia de verano de la Familia Real de Austria, donde las esperaba la archiduquesa Sofía de Baviera, hermana de Ludovica, junto a su hijo el emperador de Austria. Tal encuentro estaba preparado para que Francisco José, de 23 años se fijara en Elena y la tomara como prometida. Sin embargo, se sintió inmediatamente atraído por Elisabeth. Un año después, el 24 de abril de 1854 Elisabeth contrajo matrimonio con su primo, el Emperador de Austria, convirtiéndose así en emperatriz.

Desde el principio se sintió presionada por el estricto protocolo de la corte, sobre todo por la de su suegra, la archiduquesa Sofía quien interfería en la educación de sus hijos. A pesar de ello sufrió un duro golpe con la muerte de dos de sus cuatro hijos. Sofía Federica de Habsburgo falleció a los dos años por contraer tifoidea, y el príncipe Rodolfo de Habsburgo de 30 años, se suicidó junto a su amante, la baronesa María Vetsera. Tras la muerte de su hijo, la emperatriz abandonó Viena y adoptó el negro como único color para su vestimenta.

A los 25 años Elisabeth comenzó a obsesionarse por su cuerpo. Con su 1,72 de estatura nunca sobrepasó los 50 kilos. Para ello inventó una serie de dietas de adelgazamiento y hábitos alimenticios unidos a interminables horas de actividad física.

A partir de los 35 años no volvió a dejar que nadie la retratara o le tomaran fotografía; para ello, adoptó la costumbre de llevar siempre un velo azul, una sombrilla y un gran abanico de cuero. Elisabeth detestaba el ridículo protocolo de la corte imperial de Viena, de la que procuró permanecer alejada durante el mayor tiempo posible. Esto la llevó a una auténtica fobia que le provocaba trastornos psicosomáticos como cefaleas, náuseas y depresión nerviosa. También sufrió una de las enfermedades más famosas en el siglo XXI, la bulimarexia, trastorno que mezcla elementos de bulimia y anorexia.

La emperatriz se mantuvo, siempre que pudo, alejada de la vida pública. Fue una soberana ausente de su imperio, aunque no por ello menos pendiente de los asuntos de Estado. De hecho, fue la propia emperatriz una de las impulsoras de la coronación de Francisco José como rey de Hungría.

El 10 de septiembre de 1898 Elisabeth paseaba por el lago Lemán en el que fue asesinada por un anarquista en contra del pretendiente al trono francés. Tomó a Sissi como víctima, deslizando una afilada cuchilla en el corazón que le provocó la muerte. El cuerpo de la emperatriz fue trasladado a Viena al gran cortejo fúnebre que el protocolo dictaba, y fue sepultada en la Cripta Imperial.

Sissi es sinónimo de belleza, estilo y glamour. Preocupada por su cuerpo, fue ella quién prácticamente gobernó sobre Hungría aún por encima del rey.

Ni la trágica muerte de sus dos hijos ni su vestimenta en color negro lograron opacar su belleza y su carácter ante su imperio, y por ello Elisabeth será siempre la Gran Sissi, Emperatriz.

 

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