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Blade Runner y el postmodernismo  

 

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La película Blade runner de 1982, dirigida por el director Ridley Scott, está basada en el libro “Do androids dream of electric sheep?” (¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?). Todo sucede en los Ángeles, Estados Unidos, que se ha convertido en un lugar poco deseable, una distopía. En este supuesto futuro conviven humanos y replicantes, que son en pocas palabras máquinas que cuentan con una fuerza y agilidad superior. Cuando estos últimos cometían algún delito eran perseguidos por los Blade Runners.

 

Después de varios asesinatos perpetrados por replicantes que buscan extender su tiempo de vida; un Blade Runner retirado, Rick Deckard, toma el caso. Sus creencias están muy bien cimentadas debido a su pasado y la cultura en la que creció, está seguro que los replicantes son sólo herramientas y su “vida” no significa nada, ya que fueron creados con bioingeniería.

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Entonces, ¿Cómo se relaciona el postmodernismo con Blade Runner? Para empezar, el postmodernismo, a palabras del filósofo francés Jean-Francois Lyotard es “… la incredulidad ante los metarrelatos”. Es decir, mientras que el modernismo en la filosofía buscaba una verdad universal, absoluta e irrefutable; el postmodernismo asegura que la “verdad” no es más que un cuento que se ha creado para favorecer los intereses y deseos propios de una persona, grupo o nación.

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Para poner un ejemplo claro, para Estados Unidos la “verdad” es que llegaron a una tierra  inhóspita que necesitaba leyes, estabilidad y control, ellos proveyeron a seguridad a esta nueva tierra. Mientras que para los nativos americanos la “verdad” es que llegaron invasores a destruir sus tierras y a imponer su religión. Las dos versiones no pueden ser verdaderas ya que se contraponen.

 

Ahora, la película Blade Runner explora lo que significa ser humano, el valor de los recuerdo y qué es la vida. El protagonista Deckard veía a los replicantes como inhumanos porque sus memorias no habían sido creadas a través de experiencias con el mundo real, sin embargo se da cuenta que no importa de dónde hayan salido, sino el valor y los sentimientos que provocan.

 

De igual manera los replicantes demuestran tener un gran desarrollo en la cultura y complejidad emocional, aprecian el conocimiento, lo buscan, se relacionan y viven bajo el “cogito ergo sum” (pienso, luego existo); acciones bastante humanas. Por último, Deckard entiende que la importancia de la vida no es de dónde provenga, ya sea de la naturaleza o la ciencia, lo que en verdad importa es que puede perderse, lo que la hace preciada.

 

Blade Runner, así como el postmodernismo, descartan el dualismo, no todo tiene que ser verdadero o falso, blanco o negro; todo es lo que tiene que ser.

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