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Cantinflas

cantinDe vez en cuando, en un país maravilloso llega un gran artista y hace una hermosa escena. De vez en cuando, después de muchas prácticas y un mejor público, esa escena se convierte en algo tan grande, que le da sentido y vida al personaje. A veces, sólo a veces, ese personaje y ese actor se convierten en un símbolo, en un estandarte que unifica a un país entero y entonces la vida comienza otra vez, de forma distinta y mejor.

Así sucedió para nosotros, el 12 de agosto de 1911, nace en Cotija de la Paz, Michoacán, Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, el menor de los doce hijos del cartero Pedro Moreno Esquivel y su esposa María de la Soledad Reyes Guízar. No se trata de otra persona sino de uno de los más excelentes ilustradores de la comedia mexicana, amado por chicos y grandes, Cantinflas.

Mario se crió en el barrio de Tepito y en su juventud mantuvo diferentes trabajos. Para ganarse la vida se convirtió en boxeador, taxista, limpia botas, químico e incluso torero, pero nada de esto era adecuado para él ni tampoco lo satisfacía. Dentro de sí mismo poseía un tesoro único que aún no lograba descifrar.

Después de explorar múltiples posibilidades, decidió probar suerte dentro del mundo del espectáculo, primero como bailarín y después como actor; para 1930 ya era parte de los principales espectáculos del circuito de carpas de la Ciudad de México. En una de esas carpas conocería a su futura esposa, pero también donde vería nacer a su personaje más reconocido, Cantinflas.

Al principio de su carrera como actor de circo, Mario presentaba un personaje que llevaba la cara pintada de negro, tratando de imitar al famoso actor norteamericano Al Jolson. Sin embargo, al tiempo que su personalidad crecía, se hacía más evidente la necesidad de diseñar un personaje mucho más sustancial, propio y novedoso.

Para hacerlo se inspiró en la gente de los barrios pobres. Imitando su vestimenta, tomó unos pantalones holgados detenidos con un pedazo de cuerda en lugar del cinturón, repitió el estilo de sus playeras un poco sucias, gastadas y viejas, y un paliacate amarrado en el cuello, como solían usar los obreros para protegerse del sol y limpiarse el sudor. Después de dar algunos toques finales, y añadir un sombrero un poco pequeño y un particular y ralo bigote conoció frente a un espejo a quien sería la imagen de toda su vida.

Así nació Cantinflas, uno de los personajes cómicos más famosos dentro de la cultura popular mexicana, un tipo de peculiar forma de hablar, un poco borracho, pero sobre todo muy simpático y representativo del país que lo vio nacer. Entre sus características principales se encontraba su habilidad por iniciar una conversación normal y sencilla y complicarla, por el uso del lenguaje tan retorcido que nadie entendía lo que estaba diciendo. Esto le resultaba muy útil a la hora de escapar de una deuda o salir de un problema con las autoridades, a quienes siempre humillaba e insultaba sin que se dieran cuenta.

Se cree que el nombre surgió de la contracción de la frase popular “en la cantina inflas”, que  se usaba para describir a alguien que pasaba todo su tiempo bebiendo en las tabernas. Pero esta resulta ser sólo una teoría, que causaba gracia incluso al mismo Mario, quien fuera el único conocedor del origen del nombre de su personaje. Cantinflas se presentaba en las carpas de circo, pero gracias a su popularidad, dio el salto hacia el teatro y después al cine cuando conoció al productor de origen ruso, Jacques Gelman. Con él, se asoció para crear una  compañía productora de cine cuando aún era en blanco y negro, una de las más exitosas de todos los tiempos.

Cantinflas hizo su primera aparición en la gran pantalla en 1940 con la película “Ahí está el detalle”, considerada por algunos críticos como su mejor película. Además la frase que da nombre a la película se convirtió en una de las frases más usadas por el personaje a lo largo de toda su carrera implementándola en trabajos posteriores.

Cantinas influyó a pintores como Rufino Tamayo y Diego Rivera quienes lo retrataron y utilizaron como un símbolo que representaba al hombre mexicano. En 1992 la Real Academia Española incluyó en verbo “cantinflear”, en honor a Cantinflas, para referirse a alguien habla de una forma complicada y sin sentido.

Cantinflas continuó protagonizando películas hasta 1981, muchas de las cuales siguen siendo favoritas del público y que ocupan los principales espacios del fin de semana en la guía televisiva. Gracias al papel que creó, hoy ocupa en la vida de los mexicanos y en la cultura del país, un lugar del que es inamovible. Cantinflas es símbolo no sólo de la comedia mexicana, es la prueba de que más allá de las necesidades, de los problemas, de las injusticias, de los abusos, los mexicanos somos capaces de reír y ser felices. Y esto, sólo esto, es un don único y exclusivo que ha sido dado a los mexicanos, es parte de lo que, para bien o para mal, nos hace ser el pueblo noble que somos.

 

 

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