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Cine Coreano

La historia del cine coreano se remonta al año 1900, cuando se comenzaron a proyectar películas japonesas en un almacén en Seúl. En 1923 apareció la primera película muda y en 1935 la primera sonora. Después de la independencia el cine coreano cambió; se filmaron películas como “Viva la Libertad” (1946), pero cuando estalló la guerra, la producción cinematográfica sufrió una pausa para dar pie a la elaboración de documentales para el gobierno.

En los años 60 se produjeron más de 1500 títulos que ocasionaron la aparición de cierta censura y normas para filmar. En la década de los 80 hubo un renacimiento en la industria; el cine coreano se hizo un nombre a nivel internacional con su presencia en festivales internacionales como el Festival Internacional de Cine de Venecia con la película “Ssibadi”, de Im Gwontaek.

Incluso hay una zona en la ciudad de Seúl que se llama “Chungmuro”; está zona ganó cierta fama dado que muchas compañías cinematográficas pusieron sus oficinas ahí, ahora el lugar evoca imágenes de películas y estrellas de cine. Es el lugar para los cinéfilos de Seúl. Las películas coreanas mejoraron dramáticamente en los años 90 y comenzaron a ser taquilleras con un estilo Hollywoodense. Pero el valor del cine Coreano radica en su capacidad para transmitir su cultura y su cotidianidad representado en su cine de arte.

Uno de sus directores más importantes es Kim Ki Duk, quien nació en 1960 y creció en una familia rural. Después de enamorarse del cine al ver un par de películas en París, decidió escribir guiones a pesar de no contar con una educación cinematográfica. El primer guión que escribió obtuvo el premio mayor del Instituto Nacional del Guión de Corea del Sur por “Un pintor y un criminal condenado a muerte” en 1993.

Aunque no tuvo la oportunidad de filmar sus primeros guiones, posteriormente obtuvo una plaza para presentar su película “Cocodrilo” en el festival Internacional de Cine de Pusan, un festival coreano. Otra de sus películas más influyentes es “La isla”, la cual se hizo notoria por la crudeza de sus escenas, que hicieron que se desmayara un crítico en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Sus películas tienen temas que plasma en metáforas como “Tiempo”, que trata de una mujer que se cambia la cara en secreto para comprobar el amor de su pareja, resultando en una tragedia, pues su pareja no la reconoce y no puede superar a su amor anterior.

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