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Malas malísimas 2. Las villanas que nos siguen atormentando

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Tal como habíamos declarado anteriormente, las villanas nos atraen tremendamente y no podemos hacer nada al respecto. Pero existe una nueva clasificación para ellas, obedeciendo de su grado de maldad. Existen las villanas que, por más adultos que seamos, siempre nos atormentarán. Ellas no se valen de su belleza, de sus encantos ni de alguna cualidad. Estas villanas padecen desvíos mentales que las hacen verdaderamente aterradoras por una sencilla razón: ellas son personas reales, con enfermedades reales  y podrían estar en cualquier lugar

Aquí encontrarás el segundo capítulo de este tema que a todos nos arrastra a lo profundo.  Encontrarás el listado de aquellas villanas que se quedaron clavadas en tu memoria. Si tu madre te prohibió ver alguna de estas cintas, la desobedeciste y te has arrepentido a lo largo de todos estos años, aquí desempolvaremos sus misterios y los motivos de estas malvadas para cometer sus atroces crímenes. Pero vigila la puerta pues en cualquier momento vendrán por ti.

Annie Wilkes, Miseria:

Desde pequeños, acudir al médico era lo más parecido a un film de terror, por lo que conocer a una enfermera psicópata nos hace optar por una fiebre antes que visitar cualquier hospital. Si no, pregunten a Paul Sheldon, el escritor atrapado sin salida bajo la custodia de Annie. Cuando el sujeto se da cuenta de que la mujer que supuestamente lo está curando es una asesina en serie y realmente está lunática, intenta escapar del cautiverio solamente empeorando las cosas. La sanadora quiere que escriba su novela, El Retorno de Misery, bajo sus propias reglas. Pero no podemos culpar a Paul, pues ya es bien sabido el no confiar en una cara alegre y una mujer bondadosa y atenta, regordeta y astuta, pues detrás puede esconderse una asesina atormentada y obsesionada entre la realidad y la fantasía. Y lo que es más importante, con una altura y una fuerza brutal.

¿Por qué no nos la quisiéramos encontrar en la calle?
Porque si nos descubriera observándola como cosa rara seguro nos lleva arrastrando hacia su granja para romper con un martillo nuestras piernas.

Baby Jane, ¿Qué pasó con Baby Jane?:

Tras un misterioso accidente automovilístico, conocemos a Jane, quien en su infancia prometía ser una talentosa artista, ahora es suplantada por el verdadero don de su hermana, una afamada actriz de cine. Pero las hermanas estarían destinadas a vivir para siempre juntas, haciéndose la vida miserable la una a la otra. En esta ocasión, Jane se gana un lugar es este listado pues no supo agradecer la caridad de su hermana, pero en lugar de ello, dedica su alcohólica vida a hacer rabiar a su hermana. Pero una escena nos erizó la piel para no volverla a olvidar jamás, cuando Jane sirve como cena el pájaro tan querido de su hermana.

¿Por qué no nos la quisiéramos encontrar en la calle?
Porque ese maquillaje y caracterización que usaron para la cinta es realmente aterrador, dicen que incluso no se desmaquillaba para que su cara cada vez se viera más desgraciada.

Regan, El Exorcista:

¿Acaso esto necesita una reseña? Se trata de Satanás intruso en el cuerpo de una pequeña, que vomita sustancias verdes. No, no necesita comentarios.

¿Por qué no nos la quisiéramos encontrar en la calle?
Vaya, si ver la película completa ya es toda una hazaña.

Minnie, El bebé de Rosemary:

Siempre que hablemos de horror como género, y de la participación del demonio en lo más puro del estilo, tenemos garantía de unos buenos sustos y villanos espeluznantes, fieles sirvientes del Oscuro. Minnie, una anciana extraña que adopta tan fervorosamente a Rosemary nos hace desconfiar desde el inicio. Y es que tanto ella como su marido y los otros cómplices planean el nacimiento del hijo del Diablo, fruto de una violación a la joven madre. Además es vieja y el aspecto de su arreglo es sumamente equivocado.

¿Por qué no nos quisiéramos encontrar en la calle?
Básicamente, si esta anciana decide que somos la incubadora perfecta para el hijo del diablo, estamos atrapadas. Peor se pone el asunto si el marido en quien confiamos, participa del macabro plan.

Mildred Ratched, Atrapado Sin Salida:

La enfermera Ratched ha sido muchas veces posicionada dentro de las mejores villanas del cine.  La médica  funge como cabeza en un hospital psiquiátrico,  donde ejerce un poder absoluto y un dominio brutal sobre los pacientes. Les otorga o revoca privilegios o necesidades como el baño o la comida. Un ejemplo de su exitoso proceder es Billy Bibbit, un suicida interno que la sola imagen de la enfermera le causa pavor. Pero Randle McMurphy, recién internado, no se dejará someter muy fácilmente.

¿Por qué no nos quisiéramos encontrar en la calle?
Bueno, toparnos con la Enfermera no sería en la calle, si la encontramos sería en el hospital mental donde estaríamos literalmente “atrapados sin salida”.

Samara Morgan, El Aro:

Esta cinta causó gran revuelo, sobre todo en su versión original, la japonesa Ringu de Hideko Nakata. Nuestra versión occidental retrata la vida del alma vagabunda y solitaria de una niña ahogada que atormentará y estremecerá la vida de quien ose ver el video/ amenaza de muerte. Al término de 7 días, Samara con su exótico peinado saldrá a gatas de la pantalla de una TV y su semblante, tan espeluznante, causará la muerte del elegido.

¿Por qué no nos la quisiéramos encontrar en la calle?
Porque eso significaría que fuimos espectadores de la cinta, que no es otra cosa que estática, y que es momento de morir, auténticamente de susto.

Joan Crawford, Mamita Querida:

Ya ha demostrado Alfred Hitchcock en varios proyectos que una madre mala, es una madre malísima. No hablamos de bullying ni falta de atención a los hijos, hablamos de una madre alcohólica y completamente psicópata, dedicada a hacer miserable la vida de su hija. Creyendo que su hija, al crecer, la desbancaría como actriz, pasa su tiempo gritando, cortando su pelo, golpeándola con ganchos, y dándole de comer inmundicias. Sí, una madre que intenta estrangular a su hija por hacer ruido al jugar, es una villana incondicional. Lo escalofriante del asunto es que existen muchas Joan Crawford circulando libremente por el mundo, haciendo a sus hijos la vida imposible.¿Por qué no queremos encontrarla en la calle?
¡Nada es más vergonzoso que la madre de uno comience su letanía de regaños en público!

Así, cierta noche, contrariando las órdenes de mamá, fuimos testigos de los hechos más aberrantes que la pantalla grande nos revelara. Justo cuando pensamos que ya no había monstruos debajo de la cama, ni brujas encantadas con manzanas caducas, encontramos una nueva versión del miedo, el miedo a los vivos. Estas infames señoras nos atormentarán por siempre, pues está la posibilidad de ingresar al hospital con catarro y terminar en manos de Annie Wilkes, o ser vecino de una hermandad diabólica. Este tipo de villana será invariablemente un claro recordatorio de los males de la sociedad, de sus defectos más terribles, y una amenaza constante y segura que acecha detrás de algunas hembras.

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