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Mauricio Garcés

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Conmemorando la muerte del gran actor, rendimos tributo a su vida, pues hay ficciones que piden a gritos una buena personalidad para encarnar un personaje, pero hay personalidades dignas de crear una ficción. Mauricio Garcés fue un caso de lo segundo. Su carisma e ingenio le hicieron ganarse la simpatía de la gente.

Mauricio, de origen libanés, siempre lo caracterizó el ingenio, aunque no era el más extrovertido, cuenta su hermano Edmundo Férez, siempre sacaba de si mismo la frase simpática que hacía a todos reír y voltear su atención hacia él.

Siempre le gustó el medio del entretenimiento, pero no fue hasta que su tío que era retratista de actores lo llevó a filmaciones y sets, que se enamoró de ese mundo y buscó trabajo ahí. Otro tío productor, lo recomendó para que fuera incluido en el reparto de la película La muerte enamorada (1950). No fue desde el principio un actor de comedia, durante el inicio de su carrera actuaba en dramas, películas de suspenso y teatro, fue hasta Don Juan 67 que desarrolló el papel que lo caracteriza hasta ahora como el galán de los galanes mexicanos. De hecho, ese papel fue desarrollado para él por la madre de Angelica María, Angélica Ortiz, productora de la película. Ella contaba que cuando conoció a Mauricio, decidió que se merecía personificarse a sí mismo. Este ingenioso personaje real sobre el cual mientras grababa, improvisaba, hacía de cada una de las escenas una versión fresca de cualquier guión.

Este tipo de personalidades son las que convierten a un personaje en un clásico. En este caso, un clásico mexicano, Garcés quedó como un ícono de los galanes, “players” de mujeres. Sus frases características como “arrroozz”, “Ha de ser terrible tenerme y después perderme” O “Las mujeres siempre serán el motivo más grande para que los hombres perdamos hasta lo que no tenemos”, entre otras son sólo un aspecto de la gran personalidad divertida que todos gustaban.

Al final de sus días, Garcés no contaba con mucho dinero, pues uno de sus problemas más grandes fue el vicio de las apuestas. “Apostó hasta lo que no tenía”, algunos dicen.

Hay muchas teorías polémicas sobre la vida de Mauricio, algunos dicen que era homosexual, otros que vivía con su mamá con un apego enfermizo, pero esas son las cosas que dejan de importar después de dejar un legado tan importante como lo hizo.

 

 

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