Home / Cine / Todo sobre los zombis

Todo sobre los zombis

zombiUno de los temas favoritos de los últimos años en el cine, la televisión o cualquier forma de entretenimiento son sin duda los zombis. La idea de los muertos vivientes ha fascinado a chicos y grandes, pues estas criaturas parecen ser más reales de lo que quisiéramos. Los zombis se han convertido en un objeto de culto en gran parte de este planeta pues son mucho más que apestosos protagonistas de una película de terror. Quien especule que los zombis son una novedad, no podría estar más equivocado; estos muertos han estado vivos desde hace muchos años.

El término zombi deriva de algunas lenguas africanas en una relación lingüística y cultural con Haití. Y es precisamente en esta isla caribeña donde el concepto nace y se desarrolla, como parte de la tradición vudú que representa el cuerpo y el alma en el imaginario. Los estudiosos del tema afirman que el zombi es un concepto íntimamente relacionado con la esclavitud y la opresión que se vivó durante años en Haití. Se hace comparación entre el zombi y el esclavo haitiano, encontrando múltiples similitudes en alimentación, vestimentas, el anonimato y el hecho de ser considerados cualquier cosa menos una persona.

Sin embargo, existen otras teorías alternas que aseguran que la figura del zombi representa el miedo a convertirse en un esclavo. En Haití, el concepto del zombi está también anclado a la creencia de la dualidad del alma, símbolo presente en múltiples religiones y dogmas africanos. En la isla, un zombi encarna la parte subconsciente del alma, que carece de voluntad y de razón y que se deja llevar más bien por sus instintos, que es espontánea, mecánica e involuntaria.

Según la tradición existen dos tipos de alma, una representada por un ángel mayor y otra por un ángel menor. Al primero se atribuyen características como los sentimientos, las emociones, la inteligencia, la voluntad, la personalidad y la memoria, y está unida forzosamente al cuerpo. El segundo es más bien espiritual y puede ser robado por un hechicero, para convertirlo finalmente en un zombi.

El zombi dejó atrás su Haití natal y emigró a Estados Unidos, donde gozó del éxito y la popularidad del público, a principios del siglo XX. Estados Unidos tenía ciertos disgustos con la isla y el muerto viviente era el ejemplo perfecto de lo salvaje e inhumanos que resultaban ser los haitianos. La literatura, el cine de terror y la televisión hicieron del zombi parte de la cultura popular mundial, un ícono del terror y al mismo tiempo de burla, y un objeto de culto para muchos fans.

Actualmente el zombi es un concepto en el que muchos creen. Ya existen casas y edificaciones que se han hecho a prueba de zombis y las personas comienzan a buscar protección para cuando los muertos salgan de sus tumbas. Y no es que nosotros seamos parte de esa creencia, pero es mejor prevenir que lamentar, así que aquí están las características de un zombi moderno, por si se ofrece.

 

  1. Sentidos: Los sentidos de un zombi no son muy distintos a los de un ser humano normal. Los ojos, a pesar de la descomposición y en caso de que los conserven, son capaces de detectar imágenes para mandarlas al cerebro; incluso se sugiere que cuentan con visión nocturna. Los zombis cuentan con un buen sentido del oído y pueden determinar de dónde provienen los ruidos. Aunque cuentan con un olfato agudo y receptivo, los zombis no tienen sentido del tacto pues carecen de sensaciones físicas. Pareciera que tras la muerte, los receptores nerviosos no reviven y esta condición indolora es la causa de que no reconozcan sus propias heridas ni se detengan si se cuerpo se encuentra dañado, vamos, no paran ni aunque se les vengan saliendo las tripas.
  2. Descomposición: Un zombi es físicamente inconfundible, no sólo por esa pierna renga que ignorantes arrastran, ni por los huesos salidos ni la falta de algún miembro. La descomposición de los cuerpos es un proceso natural, que aunque se viera interrumpido al “zombificarse”, no tiene vuelta atrás. El cuerpo de los muertos, incluso de los muertos vivientes, tiende a una descomposición natural caracterizada por la destrucción de un cuerpo por millones de microorganismos. Un zombi en putrefacción se le reconoce por su tono de piel verdosa, tiesa y fibrosa, órganos deteriorados y un hedor a podredumbre.
  3. Velocidad: Lentos pero seguros, los zombis tienen un ritmo muy conocido y tienden a moverse a un paso  lánguido, generalmente cojeando de una pierna, incapaces y un tanto desinteresados de correr. Se muestran poco ágiles debido a sus músculos rígidos, sin mucha capacidad de coordinación.
  4. Inteligencia: Sin ánimo de ofenderles, los zombis son criaturas carentes de inteligencia, razón o cualquier señal de pensamiento. Son incapaces de establecer estrategias de ataque, de utilizar armas o herramientas materiales, sino que se limitan a hacer lo que están programados para hacer, ir detrás de su presa. Un zombi no aprende cosas nuevas, y está más bien guiado por ciertos instintos elementales.
  5. Sentimientos: Al igual que la inteligencia, la memoria y los recuerdos, los zombis no almacenan conceptos emocionales. Su acto suele ser el mismo ante un ladrón feo y malvado, que un tierno e inocente bebé, pues no hacen diferencia emocional en base a cuestiones sociales. No sienten alegría ni tristeza, no confían ni desconfían, no se enfurecen ni odian ni aman a nadie ni a nada.
  6. Funciones básicas: A pesar de que el hambre, o las ganas de comer, son un hecho innegable y su motivación principal, los zombis no poseen necesidades corporales como las que sí requerimos los seres vivos. Un zombi no duerme, no descansa, no se detiene un segundito para recuperar el aliento ni para hacer pipí, el cuerpo de un zombi desafía todas las leyes físicas a las que estamos sujetos los vivos para seguirlo siendo.
  7. Socialización: Partamos de una regla clara, los zombis son incapaces de comunicarse o desarrollar habilidades de lenguaje; se ven reducidos a emitir gemidos graves y estables al detectar una presa. Tampoco pueden agruparse ni organizarse, no conciben jerarquías ni reconocen el mando y liderazgo de algunos de su misma especia. Incluso se dice que los zombis no se percatan de la presencia de sus semejantes, no conviven y por supuesto no entablan relaciones.
  8. Menú y alimentación: Aceptémoslo, somos la comida predilecta de los zombis, y no precisamente por nuestro sabor casero. Una vez que detectan a su víctima, los zombis atravesarán continentes enteros para encontrarla. El humano tiene la única esperanza de destruir al necrófago antes de que éste lo haga tacos. Y aunque la carne humana no aporte un contenido calórico valioso, tampoco es la única delicia en el menú de un zombi. Estos muertos vivientes pueden acabar con cualquier forma de vida, con cualquier criatura sin importar sus características. Poco remilgosos, los zombis pueden consumir animales sin muchas condiciones, no obstante la carne humana es su favorita. Se dice incluso que más que hambre, los zombis están programados para matar y devorar sin distinción.

Si uno de estos días que vas tranquilamente paseando por un bosque escuchas un sonido gutural sospechoso y encuentras detrás de ti un fétido espécimen cojo y feo que te mira como si fueras un trompo de pastor, nuestro consejo es que agarres tus pies y corras. No intentes dialogar con él, por mucho que ya conozcas su historia y pretendas una bonita conversación genealógica sobre sus abuelos haitianos. Tampoco supliques piedad, ahora sabes que carecen de sentimientos. Próximamente encontrarás un manual para deshacerte de los zombis, mientras tanto sólo corre.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Comentarios (1)

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba