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El alma según San Agustín

Existen dos grandes temas que interesaron de sobremanera a San Agustín: Dios y el alma. De alguna manera Agustín reconoce y percibe los signos de su alma espiritual y que ésta no puede más que tener su origen en Dios.

La definición de alma la define como una substancia dotada de razón destinada a regir el cuerpo. Es decir, que es una realidad o esencia (substancia) que se coloca por encima de todas las criaturas (racional) y que se eleva sobre el cuerpo el cual, secunda los deseos del alma.

Por otro lado, indica que el alma ha sido hecha por el soplo divino y profundiza aún más cuando indica que Dios hizo al hombre a su imagen y posteriormente descansó ya que, en efecto, descansó de crear cosas que no existían y más bien multiplicó lo ya creado. En este sentido, se puede creer que toda alma es nueva, no propagada de la primera, sino igual a la primera.

Al respecto de la inmortalidad del alma, Agustín acepta que es algo difícil de entender pero lo expone de la siguiente manera: si el alma no puede ser sino viva, si la razón no puede residir en ella sino con esa vida, entonces, la razón es inmortal y por consiguiente, el alma también lo es. Sin embargo, el alma, según propone Agustín, cuando se aparta libremente de Dios, que es su vida, ésta muere convirtiéndose en sustancia inferior.

 

Agustín indica que la sustancia viva también goza de tres facultades: memoria, inteligencia y voluntad. Tenemos memoria para retener lo que se ha dicho, inteligencia para comprender lo que se recuerda y voluntad para elegir, condición necesaria para la libertad.

A pesar de que las tres facultades son conceptos fáciles de entender, Hipona asegura que “ignoramos absolutamente el valor de nuestra memoria, de nuestra inteligencia y nuestra voluntad”.

Si alguien preguntara de cómo se sirve el cuerpo del alma, Agustín entonces referiría a la grandeza de ésta en siete grados:

  1. vivifica el cuerpo terreno y mortal
  2. ejerce poder sobre los sentidos, estima lo beneficioso y rechaza lo perjudicial para el cuerpo
  3. se aplica en las artes, edificaciones, lenguaje, música, pintura, escultura, poesía, juego, diversión, etc.
  4. obedece a la autoridad y reconoce la voz de Dios en ella
  5. tiende a Dios con confianza y aspira contemplar la verdad
  6. renueva al espíritu sin ceder a las pasiones o buscar los bienes perecederos
  7. contempla la Verdad, el Bien y la Belleza

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