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Androginia

En la mayoría de las revistas y pasarelas de moda actuales, encontramos un estilo muy particular, elegante, favorecedor y muy cómodo. En ese estilo, las modelas usan el pelo corto, sacos y trajes masculinos, corbatas y limitan el uso del maquillaje a tal grado, que nos hacen reflexionar si se trata de prendas diseñadas para ella o para él.

Es un hecho, la androginia ya no es un término lejano ni extraño para estas nuevas generaciones, quienes crecen acostumbradas a ver similitudes y coincidencias entre la apariencia de la mujer y del hombre. Pero de ninguna manera se trata de un concepto actual, la androginia es algo que existe desde hace miles de años.

El término “androginia” se refiere explícitamente a una forma que contiene elementos y características tanto femeninas como masculinas, o cuyos rasgos no indican un sexo totalmente definido. Quien debuto y dio esta definición fue nada menos que Platón en su obra El Banquete, donde hace referencia a un ser mítico extraordinario, que se componía de un hombre y una mujer en un mismo cuerpo.

Según el mito de la Androginia de Platón, estos seres eran perfectos; macho y hembra unidos por la espalda. Podrían trabajar largas jornadas sin cansarse, pues tenían cuatro piernas y cuatro brazos. La traición no existía pues los seres siempre vigilaban, con ojos por delante y por detrás, y se reproducián sin ninguna complicación. No existían males de cuales aquejarse, pues siempre estaban juntos, unidos en un mismo ideal. Pero eran tan fuertes y capaces que intimidaron a los dioses del Olimpio, quienes temían que pudieran rebelarse contra ellos, por lo que, celosos, pidieron la ayuda a Zeus para darles fin.

Entonces, Zeus lanzó un rayo a las criaturas, partiéndolos en dos, dividiéndolos en hombre y mujer, cada uno con dos piernas y dos brazos, débiles e incompletos. Los seres corrían y se dispersaba aterrorizados y desde ese momento, comenzarían a buscar su “otra mitad”.

Así, explicaba Platón lo que hoy todos sabemos, existe una “fuerza” que une a dos personas y las impulsa a buscar su complemento, su “otra mitad”.

Aquel filósofo de Atenas también cuenta otros tipos de andróginos, en los que un hombre está unido a otro hombre y una mujer está unida a otra mujer. Así, al ser separados y destinados a buscarse por el mundo, algunos varones buscan su complemento en una mujer, algunas mujeres buscan su complemento en un hombre, pero también algunos hombres lo buscarán en otro hombre y algunas mujeres en otra mujer. Así, Platón explicaba los conceptos de heterosexualidad y homosexualidad.

A través de la mitología griega podemos encontrar varios personajes famosos que entran muy bien en la categoría de androginia. Tenemos por ejemplo a Tiresias, quien era alternativamente hombre y mujer, pidiendo cambiar de sexo entre uno y otro. En su experiencia, Tiresias aseguraba que una mujer disfrutaba nueve veces más que el hombre, una relación sexual.

También encontramos el ejemplo de Hermafrodito, que a causa de un castigo divino, era al mismo hombre y mujer. Cuando el bello hijo de Afrodita y Hermes nadaba desnudo en el lago, cautivo locamente a la náyade Salmacis, quien se abrazó fuertemente de él.

Hermafrodito comenzó a forcejear, pero la náyade, totalmente cautivada, suplicó a los dioses no separar sus cuerpos nunca y, éstos, atentos a la petición, los fusionaron como uno solo.

Pero la androginia no conoce fronteras y llega hasta la India, donde la criatura de doble sexo es nada menos que Shivá, dios destructor del hinduismo que alguna vez bebiera el veneno de los océanos para salvar a su gente, hecho que daría su color de piel azulado. Shivá está casado con Párvati y ambos están fundidos en un solo cuerpo.

En la literatura sagrada judía del Talmud, se habla de que el primer ser humano sobre la tierra era hermafrodita, Adán, mujer y hombre a la vez. Entonces, Dios hizo con él una práctica quirúrgica similar a la realizada por Zeus y dando por instrucción que “abandonará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Recordamos que Eva fue creada desde Adán, cuando Dios viendo lo aburrido y solitario que estaba el pobre, lo sometió en el sopor de la anestesia bíblica y realizando una incisión torácica, extrajo una costilla, materia prima de la mujer.

Así, vemos a lo largo de la historia del mundo distintas citas un tanto extrañas sobre la fusión de los sexos. No es que Karl Lagerfeld  haya descubierto el hilo negro al ponerle a una dama un traje y corbata, ni que la homosexualidad sea un tema actual. Las diferencias entre hombres y mujeres así como las inclinaciones propias de cada uno, han sido debatidas desde que el hombre llegó a la tierra. Es importante conocer y respetar las condiciones de los demás sin prejuicios ni obsesiones, pues toda forma de pensar es válida siempre y cuando ésta no atente contra terceros, y sobre todo, que traiga a la persona lo que todos buscamos: amor y felicidad.

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