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“Con maleantes y con Gatos, pocos tratos”: Gatos negros, ¿inocentes o culpables?

  • Existen muchos tipos de supersticiones que ya conocemos y practicamos a fin de evitar la mala suerte; pasar bajo de una escalera, romper un espejo o dejar caer la sal, pueden ser causa de un destino fatídico, podrían algunos asegurar. Hoy quisimos saber todo de los gatos negros y las diferentes supersticiones que giran alrededor de su oscuro pelaje.
  • Mucha gente cree que los gatos negros cargan la mala suerte y que no hay nada más terrible que un oscuro felino cruzando frente a ellos. Sin embargo, sus repercusiones son distintas según la cultura en que se vive.
  • El origen de esta superstición data de la Edad Media, al relacionar los gatos negros con la brujería, pues se pensaba que éstos eran brujas transformadas.  Bajo este argumento dio inicio la cacería de hechiceras junto con los felinos.
  • En Sicilia el gato negro representaba el mal de ojo. Los marineros, que aunque no podían pronunciar la palabra “gato” por temor a desgracias eternas, consideraban que la presencia de un espécimen de estos a bordo de la navegación traía buena suerte al viaje. Del mismo modo, las mujeres de los marineros solían tener un gato negro en el hogar para asegurarse que sus maridos volverían sanos y salvos.
  • En la tradición hebrea y babilónica, los gatos se comparan a serpientes, arrolladas en un hogar.
  • En Irlanda, cuando un gato negro cruzaba el trayecto de una persona a la luz de la luna, era símbolo de una enfermedad epidémica que atacaría próximamente.
  • En Italia desde hace cientos de años se cree que si un gato negro se posa sobre la cama de una persona enferma, esta morirá.
  • No obstante en otras culturas del este de Europa, como la checa, rumana, especialmente en la región histórica de Moldavia, y en la India, una de las supersticiones más extendidas era que los gatos negros que cruzan el trayecto representan mala suerte, a pesar de que estos países nunca fueron afectados por cazas de brujas.
  • Pero no en todas las culturas significan mala suerte. En la Inglaterra victoriana se pensaba que el paso de un gato negro frente a una pareja de novios próximos a casarse, representaba felicidad y fecundidad.
  • En Egipto se les consideraba como animales sagrados. De hecho, era calificado como crimen capital matar a alguno, pues correspondía al culto a la diosa Bastet, cuya misión era proteger el hogar como símbolo de la alegría de vivir. Se personificaba como una mujer con cabeza de dicho felino, siempre llevando un sistro (instrumento musical), pues le agradaba especialmente que los humanos bailaran y tocaran música en su honor. Tal era su amor por dicha especie, que si un gato moría, se le momificaba en lugares sagrados; para acompañarlo en su viaje al más allá, se le colocaban ratones también embalsamados. En señal de dolor, sus dueños se afeitaban las cejas. Prueba de su importancia es la ciudad de Bubastis, donde se ha descubierto una necrópolis con trescientas mil momias de gatos.
  • Los romanos, tal como los egipcios, pensaban que era un animal sagrado.
  • En Escocia, un gato negro extraño en la entrada del hogar es augurio de futura prosperidad.
  • En la mitología Nórdica, la diosa del amor, Freya, llevaba consigo dos gatos tirando de su carro.
  • Existen un sinfín de supersticiones; si alguien le pisa la cola a un gato pierde la oportunidad de casarse; si un gato se aleja de uno con miedo, causa mala suerte; si el animal brinca y juega es presagio de lluvias; cuando éste se lava las orejas indica una visita que será masculina, si es la oreja derecha la que se lava, o femenina si es la izquierda. Se debe mantener a los gatos lejos de los bebés pues se roban su aliento; algunas antiguas tradiciones señalan que las pupilas de los gatos evocan las fases de la luna y también los ciclos de la marea.
  • En fin, podríamos resumir todo a la forma en la que se ven las cosas, pero no hay duda de que en toda cultura, alrededor del mundo, ha creado un enorme abanico de supersticiones. Hay quienes han basado su estilo de vida a fin de evitar que un mal augurio los alcance. Hoy forman parte de quienes somos, y cómo lo hemos logrado. Pero también es cierto, a pesar de todo, que no podríamos encontrar una sola prueba que acuse un gato negro de crimen alguno.
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