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Doble Agente

agenteEn tiempos de guerra las naciones, asustadas y un tanto recelosas de sus pueblos, recurren a las fuerzas armadas para lograr la victoria sobre sus enemigos. A través de los libros de historia, vemos ilustradas grandes batallas en campos donde yacen sin vida los cuerpos de los valientes, y sobre sus caballos los más ágiles y afortunados. Pero la guerra no se reduce al campo de batalla  y no siempre es el ejército el que define el resultado del conflicto.

La información es una de las herramientas más poderosas que una nación posee; conocer al enemigo, sus estrategias y movimientos, puede ser la ventaja que definirá el resultado final. Por ello las agencias de inteligencia y sus agentes se convierten en piezas clave que inclinan la balanza hacia un lado u otro. Las reglas en la guerra, al igual que la guerra misma, han cambiado. Lo que antes se lograba por la fuerza, se realiza ahora por medio de los servicios de inteligencia, llevados a cabo por agencias gubernamentales que ejecutan diferentes acciones a fin de obtener la información requerida.

Estas agencias, como las ya famosas CIA y KGB, están integradas por agentes popularmente conocidos como espías, hombres y mujeres, generalmente anónimos, que tienen un sólo objetivo: conseguir un nombre, una dirección o un dato. Con la información que obtengan pueden contribuir a proteger los intereses, integridad y seguridad del estado, e incluso a favorecer ciertos intereses más bien particulares.

Y es que no todos los agentes son iguales, cada uno de ellos desempeña un papel distinto. Algunos realizan trabajos administrativos o de  investigación, otros se encargan de decodificar datos y brindar información importante. Otros desempeñan una tarea un poco más complicada, en la que buscan evitar que el enemigo obtenga información secreta que pudiera darle ventaja; estos son los dobles agentes.

Un doble agente debe lograr infiltrarse en una organización de inteligencia enemiga, y bajo el riesgo de ser descubierto y ejecutado, transmitir desinformación. Estos agentes deberían ganarse la confianza de los altos mandos y al mismo tiempo pasar desapercibidos mientras transfieren información errónea e inútil, que después reportar a su agencia.

Ser indetectable era la clave para convertirse en un agente exitoso, lograr evadir los esfuerzos de las agencias por descubrirlos era indispensable para mantenerse con vida. Un sólo error, por más pequeño que fuera, podría sacrificar la integridad de la misión y costar la vida de los involucrados.

La operación es complicada, los dobles deben permanecer en comunicación constante con  su agencia y reportar cada uno de sus movimientos. La agencia debe tener control total sobre el agente, pues en caso de ser descubiertos el precio a pagar sería demasiado alto. Este tipo de agentes fueron reconocidos por su participación durante la Primera y Segunda Guerra mundial, donde funcionarios de diferentes naciones lograron manipular los movimientos de  las grandes naciones.

Años después, durante la Guerra Fría, estos agentes se convirtieron en los protagonistas de una batalla que no se llevaría a cabo en el campo ni a tambor batiente. La CIA y la KGB lideraron la lucha ejecutada por agentes como Aldrich Ames, quien llegó a la URSS como un agente norteamericano con la misión de  identificar y reclutar a posibles dobles de la KGB. Pero en 1985 fue él quien se convirtió en un doble agente, recibiendo 4,6 millones de dólares a cambio de información.

Ames dio a la KGB los nombres de todos los agentes estadounidenses que trabajaban dentro de la URSS y proporcionó información acerca de alrededor de cien operaciones de inteligencia que el gobierno norteamericano ejecutaría contra los soviéticos. Fue también responsable de la captura y ejecución de 10 informantes soviéticos que colaboraban con Estados Unidos. Finalmente en febrero de 1994 Ames fue arrestado por el FBI y acusado de haber proporcionado información altamente clasificada, conspirar para cometer espionaje y traición, que resultó en la ejecución de activos de la CIA.

Otro notorio agente doble fue el soviético Oleg Penkovski, mejor conocido por los estadounidenses como Agent Hero. Penkovski. Era coronel de la inteligencia militar soviética, pero en la década de los 60 se convirtió en un agente del gobierno norteamericano cuando, deseando evitar una guerra nuclear, alertó a los gobiernos británico y estadounidense sobre la instalación misiles nucleares en Cuba por parte de la URSS.

Agente Hero trabajó principalmente suministrando información y documentos confidenciales al MI6 y a la CIA, pero ninguno tan trascendental como la información que dio al Presidente John F. Kennedy sobre el arsenal nuclear de la Unión Soviética. Penkovski fue traicionado por un doble agente británico y arrestado por la KGB en 1962. Fue juzgado y condenado por espionaje. Aunque no se sabe con exactitud lo que sucedió después, existen dos teorías acerca de su desenlace; la primera dice que fue ejecutado mediante el tradicional método soviético de un balazo en la nuca, y la segunda que fue ejecutado al ser introducido lentamente en un horno crematorio mientras los demás oficiales observaban.

Así como ellos hubieron muchos otros hombres y mujeres valientes que se atrevieron a cruzar las líneas enemigas y adentrarse en territorio hostil con tal de defender a su país, sus intereses, o el interés de toda la humanidad. Arriesgando su propia vida ayudaron a definir el resultado de los conflictos entre las naciones más poderosas del mundo. No podemos asegurar a ciencia cierta si sus acciones ayudaron a evitar una posible guerra nuclear o un resultado diferente en los conflictos recientes. Pero lo que sí es un hecho es que el riesgo que tomaron y el sacrificio de su propia vida, daría un rumbo distinto en la historia; tal vez nosotros, tanto tiempo y espacio después, debamos agradecerles el hecho de estar vivos.

 

 

 

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