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El “divorcio” en diferentes culturas

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El divorcio existe desde que existe el matrimonio, pero así como muchas culturas lo permitían, algunas no lo hacían por cuestiones religiosas o sociales.

En América, los Aztecas elegían a una mujer que iba a ser su esposa y aunque se permitía la poligamia, solo la primera mujer tenía el carácter de esposa. A la mujer legítima se le llamaba Cihuatlantli, Nociuauh o Áhuatlantli y se podía romper el matrimonio solo si se aprobaba por el poder judicial, lo que les permitía volver a casarse.

En la antigua Grecia se reconocía el divorcio si el marido lo pedía sin motivo alguno, aunque era una obligación ineludible el pagar la dote que había recibido. Es por eso que la tenían que mantener intacta mientras duraba el matrimonio. Cuando recibía malos tratos, la mujer casada podía acudir al arconte para que disolviera el matrimonio, pero si no era por esa razón, no tenía la capacidad de pedir el divorcio.

El divorcio judío, llamado “guet” en hebreo, es uno de los pocos rituales religiosos que funcionan para romper el matrimonio, pues se cree, que al igual que la unión es una realidad metafísica para juntar a dos almas en una completa, el divorcio también lo es.

El judaísmo entiende la necesidad del divorcio bajo determinadas circunstancias como que una de las partes no sea capaz de tener hijos, o una de las partes haya sufrido maltrato o adulterio. Durante el ritual es necesario que los esposos asistan al templo y firmen un papel con el acuerdo de ambos para terminar el matrimonio. Dentro del ritual, se camina en reversa por el pasillo en el que desfilaron para casarse.

El caso del cristianismo es uno de los más conocidos, pues con su llegada, el divorcio se prohibió debido a la concepción del matrimonio como un sacramento de Dios. Fue hasta la Reforma de Lutero, que se admitió el divorcio solamente en casos muy graves. Esta reforma la adoptó Inglaterra, pues su rey Enrique VIII se quería divorciar de Catalina y la Iglesia de Roma no lo permitía.

Esto sigue ocasionando mucha polémica, ya que aún en la actualidad el divorcio en la Iglesia Católica está prohibido.

Fue por esto, que las naciones católicas incorporaron la posibilidad del divorcio en el ámbito legal. En 1796, Francia incorporó la ruptura del vínculo matrimonial e Italia fue uno de los últimos en aprobarlo hasta 1970, Malta fue el último de la Unión Europea en legislarlo.

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