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El México vulnerable

Las poblaciones que generalmente nos provocan aversión, estigma y/o rechazo, son las poblaciones marginadas o bien, preferiblemente ocultas. Tienen características que los hacen diferentes a la comunidad y que, en parte, son desconocidos por la población en general. Aunque en ocasiones, conscientes de su existencia, conocemos muy poco de su situación que, normalmente es la de vulnerabilidad, desventaja y desprotección.

Calles, bares, discotecas, casas, gimnasios, etc., son algunos de los escenarios de estas poblaciones aunque están presentes en todos los niveles socioeconómicos y en diferentes ámbitos del tejido social.

Dentro de este grupo se encuentran incluidas las sexoservidoras, usuarios de alucinógenos, niños y niñas que subsisten en espacios públicos urbanos, usuarios de drogas en comunidades marginales, menores trabajadores en espacios públicos y menores en discotecas.

Se estima que la cantidad de “niños en situación de calle” en la Ciudad de México tiene una tendencia de crecimiento anual del 6.6%, según datos de UNICEF. Algunos de los problemas que viven estos niños son los trastornos del estado de ánimo, depresión, suicidio o tentativas de suicidio, ansiedad, fobias, daños por consumo de sustancias psicoactivas, alteraciones del sueño, del apetito y cognitivas.

Ahora bien, una población no necesariamente excluye a la otra y es el caso de los usuarios de drogas quienes observan su uso y abuso como un medio recreativo, especialmente el de los alucinógenos como el LSD y éxtasis. Los grupos vulnerables son, especialmente, los más jóvenes. Según datos de la Encuesta Nacional de Adicciones de 2017, 10.3% de la población, entre 12 y 65 años, ha consumido estas sustancias alguna vez en la vida. Unas 546mil personas admiten presentar una posible dependencia.

Respecto de la explotación sexual comercial y prostitución infantil, se observa que algunas de las causas por las que fueron incorporadas a dicha red, fueron principalmente por engaños, chantajes o falsas promesas de empleo.

Simplemente, investigaciones desarrolladas en La Merced (comunidad situada en el centro histórico de la CDMX), se reportó que el 15% de las mujeres explotadas, además de ser menores de edad, procedían principalmente de Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Oaxaca. En dicha red se registraron más de 400 menores cuyo ingreso se dio por pobreza, violencia doméstica, rapto y migración del campo a ciudad. Según el estudio, las personas que las indujeron son sus padres, novios y parejas.

Organizaciones no gubernamentales calcularon para 2008, que tan solo en el corazón de la CDMX existen aproximadamente 2,500 niñas que estaban siendo explotadas mediante la prostitución.

En cualquiera de los casos anteriores, las condiciones de salud, la propensión de caer en la drogadicción y la posibilidad de sufrir violencia en cualquiera de sus manifestaciones, son constantes latentes en cada día de sus vidas.

Si bien no todo está perdido, con la atención y cuidados necesarios, además de la protección adecuada, la reincorporación social es una posibilidad que, si bien es un proceso complejo, las víctimas pueden sanar psicoemocionalmente y reconstruir sus vidas. ¡Para ello, es vital que se hable e investigue extensamente del tema!

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