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Entender a los sobrevivientes y refugiados

El impacto de la violencia deja heridas perdurables, tanto visibles como invisibles. Son heridas que afectan las diferentes esferas de la vida del ser humano y sobre todo de los infantes. Bienestar emocional, salud física, desarrollo moral, etc, son ámbitos que quedan vulnerados.

Los testigos de las guerras tanto como de la violencia, son observadores de las brutalidades que dejaron destrozado su mundo, comunidades enteras y sus familias.

La naturaleza de la guerra ha cambiado para integrar actores no estatales, quienes asumen un papel protagónico y cuyo objetivo, muchas veces se encuentra la población civil.

Los métodos de la guerra también se han transformado con el incremento y fácil acceso a las armas pequeñas y ligeras, la duración prolongada de los enfrentamientos, factores como explotación ilegal de recursos naturales, la trata, tráfico de personas y redes criminales.

Todo lo anterior, genera la violación sistemática y masiva de los derechos humanos, teniendo especial repercusión en infantes y adolescentes. Las guerras atacan deliberada y generalizadamente, perpetran la violencia basada en género, siembran minas antipersonal convirtiendo a pueblos enteros en campos de la muerte. Desestabilizan las comunidades dejando sin salud, educación y servicios básicos a miles de menores.

La guerra también compromete a niños y jóvenes a la violencia, desde la delincuencia, hasta cuando son utilizados como terroristas suicidas, perpetradores de violencia sexual, vendedores de drogas o participantes en las redes de microtráfico, sicarios, etc.

La participación del Estado y sus instituciones es crucial para subsanar la confianza cívica, en comisiones de la verdad, procesos penales, reparaciones, diseño de reformas institucionales y mecanismos funcionales para la protección de los derechos. Pero no es todo, las actividades culturales y herramientas artísticas, al igual que la educación, son opciones apropiadas para la reinserción social de los menores.

Transformar el espacio compartido en sociedad, es una posibilidad para garantizar que los hechos de violencia no vuelvan a ocurrir, nunca más.

*La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) los define como “todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”.

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