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Genocidios Parte I

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“La muerte de una persona es un hecho trágico, pero la muerte de un millón es simple estadística”. Joseph Stalin

El hombre se considera a sí mismo un ser pensante y civilizado, pero la historia demuestra lo contrario. Cada cierto período de tiempo la civilización saca a relucir  su sed de poder animal eliminando a millones de personas poniendo en cuestión la habilidad del hombre de ser consciente del otro. De reconocer su igualdad en el otro y de sentir compasión.

A lo largo de estos artículos vamos a mencionar algunos de los exterminios que han habido en la historia.

En esta primera sección haremos un recorrido por el Imperio Romano en la época de Julio César en donde se consideraba todo grandeza y esplendor. Fue tras la conclusión de la Guerra de las Galias, en la cual Julio César conquistó 800 ciudades, subyugó 300 tribus celtas y germanas y vendió a un millón de personas como esclavos.

Ciudades como la Numancia celtíbera, la Alesia gala o la Masada judía fueron sitiadas por los romanos y sus poblaciones perecieron en masa por el hambre, la peste o por suicidios que buscaban evadir caer en las manos de los legionarios. Pues los que eran captivados eran violados, vendidos como esclavos o asesinados de manera inevitable.

El Imperio Romano exterminó y esclavizo durante 7 siglos a millones de personas, esto se convirtió en parte de una cultura supuestamente avanzada en la que el “gladiador” era un entretenimiento para los que visitaban los juegos públicos.

Se seleccionaban a los hombres capaces de luchar y los que contaban con la valentía suficiente para pelear contra leones y tigres. Pero el gladiador era el esclavo de lujo, pues los premiaban si ganaban las batallas y se hacían de un nombre ante el público. En cambio, los esclavos comunes eran analizados para encontrar el precio justo por el mismo. Se exhibían desnudos y se vendían, cada uno tenía una suerte diferente dependiendo del trabajo que era obligado a hacer.

Había algunos que eran sentenciados a la muerte lenta de trabajar en las minas y había otros esclavos domésticos que disfrutaban de vivir en la alta sociedad. El esclavo romano no tenía derecho al matrimonio, al parentesco ni a la propiedad. Los hijos eran vendidos y separados de sus madres.

El emperador Diocleciano que era hijo de un esclavo que había comprado su libertad. Esto hizo que en el siglo III se redujeran las masas de esclavos permitiendo que cada vez más esclavos tuvieran derecho de comprar su libertad.

Espera las siguientes partes de Genocidios.

 

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