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Hikikomori

hikikomori

Es interesante cómo el desarrollo de diferentes culturas en el mundo ocasiona diferentes enfermedades psicológicas en los grupos sociales. En Japón se ha encontrado un problema en adolescentes que trata del aislamiento social. La palabra Hikikomori significa literalmente “apartarse, estar recluido”.

Se le llama hikikomori a la persona que padece este fenómeno y al fenómeno mismo. Un hikikomori se aísla en su casa, comúnmente casa de sus padres en la que se guarda en su cuarto para evitar la presión que sienten del mundo exterior.

A los padres del hikikomori les puede tomar mucho tiempo pedir ayuda porque en Japón es vergonzoso tener un hijo con este padecimiento.

En una búsqueda por una solución al problema, muchos padres comenzaron a mandar a sus hijos a América para ver si con un cambio de ambiente se mejoraban. Esto tuvo como único resultado, el descubrimiento de este fenómeno en el Occidente.

Lo que distingue a un hikikomori de cualquier antisocial es el hecho que tienden a dormir en el día y a dedicarse a ver la televisión y a usar la computadora o los videojuegos por las noches. En casos más extremos, ni siquiera ven la televisión, se dedican a observar un punto fijo sin moverse de posición durante horas viviendo solamente de su imaginación. Casos extremos pueden llegar a durar en este estado hasta 5 años.

Los expertos japoneses proponen un tratamiento en el que el especialista pasa mucho tiempo cerca del hikikomori llevándolo poco a poco a reintegrarse en la sociedad hasta que éste esté listo para salir. Los psicólogos de occidente proponen un forzamiento de mano dura para sacarlos de su aislamiento. Todavía no se sabe cuál es el método más efectivo, y es que el problema es grave, se calcula que este padecimiento afecta hasta un millón de personas en Japón, es por eso que el Ministerio de Salud del país decidió abrir un centro de rehabilitación especializado.

En el Occidente le llaman a un problema parecido, agorafobia, aunque es tratado de diferente manera, lo que nos lleva a lo curioso del fenómeno, su origen japonés. Las tradiciones y la cotidianidad son tan diferentes que aunque el hombre sea el mismo, sus aptitudes psicológicas cambian por desarrollarse en una sociedad diferente. Es por eso que las decisiones que tomamos en la vida institucional no deberían de ser tan arbitrarias,  ya que éstas delimitan al fin y al cabo nuestro comportamiento.

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