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La ciencia detrás de Pickle Rick

La serie de Adult Swim, Rick and Morty, se ha convertido en una de las más populares de los últimos años. Este programa se caracteriza por su humor ácido y las constantes referencias hacia la ciencia, como universos paralelos, simulaciones de la realidad, parásitos que alteran la realidad, entre otros. En esta serie vemos a un niño inseguro de sí mismo y su abuelo, que gracias a sus conocimientos, se ha convertido en un semidiós que usa a múltiples universos como su patio de juego.

 

La tercera temporada acaba de terminar y uno de los episodios más recordados es donde Rick, se convierte en un pepinillo para evitar ir a una terapia familiar. Se puede suponer que a pesar de las implicaciones científicas que los escritores incluyen programa a programa, éste es uno donde simplemente dejaron volar su imaginación, pero la realidad es que, incluso este capítulo que parece no ir de nada, tiene su dosis de ciencia. Esta es la ciencia detrás de Pickle Rick.

 

Después de convertirse en un pepinillo, Rick cae por la coladera, incapaz de moverse atrae a una cucaracha que mata usando su boca, después abre su exoesqueleto y con su lengua toca partes del cerebro de la cucaracha para que tanto sus patas como alas se muevan y así pueda transportarse encima de ella. Esto es posible, y se demuestra en la investigación llamada “Central complex control of movement in the freely walking Cockroach”.

 

Al estimular ciertas partes del cerebro de las cucarachas con electricidad podían hacerlas caminar, cambiar de dirección e incluso escalar por una pared. Pero si sólo usa su lengua, ¿cómo es que pudo activar el movimiento de la cucaracha? Pues bien, los pepinillos son excelentes conductores de electricidad ya que tienen un alto contenido de sodio. Si suponemos que Pickle Rick, conserva su sistema nervioso, es posible dar pequeñas cargas de electricidad a través de su lengua.

Después de usar partes de cucaracha para matar ratas, Rick hace brazos y piernas con partes de éstas y las controla conectando su cerebro con el de la rata; esto también podría ser posible.

En otro estudio llevado a cabo por los científicos de la Universidad de Washington, dos sujetos unieron sus cerebros a través de un sistema de electrodos. Cuando uno de ellos pensaba en mover los dedos, los dedos de la otra persona se movían. Además, el área del cerebro de las ratas que controla el movimiento tiene una estructura similar a la de los humanos.

 

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