Home / Cultura General / Las brujas de cuento

Las brujas de cuento

Tradicionalmente, las brujas de los cuentos son feas, viejas, arrugadas, con verrugas, encorvadas, de nariz aguileña e incluso barbadas; desdentadas, de boca grande, manos gruesas, dedos largos y un largo etcétera.

Sin embargo, las brujas también se asociaron a mujeres jóvenes y hermosas que seducían a los hombres hasta encamarse con ellos. Hacían el amor de forma voluptuosa hasta dejar al joven extenuado y… ahí, lo devoraban vivo.

Las hadas con su magia blanca, son la otra cara de la moneda. Normalmente se les concibe como seres intermedios entre el ser humano y los seres espirituales. A diferencia de la escoba de las brujas, ellas portan una varita mágica.

En la visión Celta, las hadas descienden de los ángeles rebeldes. Los árabes las equiparan a los genios, una raza preadámica revelada contra Dios (varios suras del Corán hablan de ellos). Por su parte, en Irlanda, las hadas se asocian a la divinidad.

Sin embargo, tanto hadas como brujas, son o fueron, practicantes de la magia y hechicería.

Pese a que en la Biblia no figura ningún texto que hable sobre brujería, el Antiguo Testamento está plagado de alusiones a la magia. Y aunque se afirma que la hechicería desapareció con el nacimiento de Jesucristo, lo cierto es que la brujería y proliferación de brujas, dio lugar al Concilio de Vienne en 1311 con las primeras leyes contra la brujería. Se prohibieron la adivinación, pócimas, filtros de amor, conjuros y ritos similares. En 1432 se excomulgó a los hechiceros y más adelante, se les persiguió y castigó con la horca.

Los cuentos retratan esta parte histórica de las brujas quienes, tradicionalmente, encarnan el concepto del mal. En palabras de Martín del Río “La brujería es un arte que permite, gracias al poder de un pacto firmado con el diablo, realizar prodigios que no puede comprender el hombre medio.”

En el cuento de Blancanieves, por ejemplo, la bruja reina persigue la belleza como causa única de su existencia. Sin embargo, la belleza debe ser entendida como símbolo de la perfección que otorga la sabiduría. En contrapeso, los teólogos sostienen que la belleza absoluta únicamente reside en Dios al ser el único ser perfecto. La bruja de Blancanieves, por tanto, anhela parecerse a Dios.

Los cuentos recogen la esencia de la brujería para enseñar a los niños sobre la cara oscura de la vida. La enseñanza es que el mundo es dual, todo aspecto positivo tiene su lado negativo. Sin embargo, el mal no puede vencer al bien, pues es el principio inamovible de la naturaleza que garantiza la perpetuidad de los seres vivos.

 

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba