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Las Gárgolas

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Las sociedades en diferentes momentos históricos buscan explicaciones o ficciones sobrenaturales que expliquen cosas del mundo que no entendemos, o que representen lo que no podemos ver pero que nuestra imaginación sí es capaz de elaborar.

Las gárgolas son representaciones de piedra, de animales o monstruos sobrenaturales. Su origen se remonta a la Edad Media y se relaciona comúnmente con los bestiarios e interpretaciones del infierno. En una época en la que la religión era en lo que basaban sus acciones morales, las gárgolas funcionaron como una buena manera de mostrar la superioridad de la Iglesia y de Dios.

Es importante notar que las imágenes de los mitos más antiguos no quedaron fuera, pues los artistas que los creaban estaban influenciados por las imágenes clásicas.

Las primeras gárgolas datan al siglo XII y se llaman así por la palabra francesa gargouille que literalmente significa “gárgaras” ese sonido del líquido en un tubo. Más adelante se utilizaban como la boca del desagüe. Pues se colocaban en lo más alto de las iglesias o castillos.

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Hay muchas teorías sobre el objetivo de creación y ubicación de estas representaciones de piedra. La más popular es que eran imágenes de demonios que intentaban de huir del poder de Dios.

Otra es que funcionaban como guardianes de templos para proteger al pueblo de los malintencionados y causar temor entre los pecadores.

Hay muchos mitos alrededor de las gárgolas, en su época se decía que ni siquiera soldados o caballeros del rey podrían terminar con tales monstruos. Una de estas historias pertenece a la ciudad francesa de Rúen en la que el único que se aventuró a enfrentar al monstruo era San Román, un sacerdote que fue hacía el gargouille, llamado así por los habitantes del lugar, hizo la señal de la cruz y logró someterlo.

Ya en el pueblo, el sacerdote quemó a tal monstruo pero su cuello y cabeza no se incineraron, por lo que decidió colgar las partes del monstruo en lo alto de la catedral para demostrar el poder de Dios.

También se usaban en casas para ahuyentar a los malos espíritus.

En el siglo XV se abandonaron las connotaciones relacionadas con los demonios y de la mano se abandonó su significado religioso.

Ahora las gárgolas y quimeras han pasado a la historia como una prueba de esas creencias religiosas que existían en la sociedad y se pueden admirar por su originalidad y creatividad con la que se elaboraron.

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