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Momificación

Es bien conocido que los egipcios eran fervientes creyentes de la vida después de la muerte, por lo que la práctica de embalsamar a los muertos y e intentar preservar el cuerpo lo mejor posible, era de suma importancia para su cultura.

Se pensaba que si alguien estaba realmente preparado para morir, sus tres espíritus podrían llegar facilmente al más allá. Es por eso que se les “preparaba” con abundante comida, ropa y algunas de sus pertenencias más valiosas.

En un inicio, el propósito de utilizar el vendaje en los cuerpos era para aislarlos del ambiente, como la humedad, polvo, insectos etc. Sin embargo, únicamente se envolvían en tiras de lino humedecidas con resina y esto no evitaba que las bacterias al interior de los cuerpos proliferaran y terminarán por reducir las momias a esqueletos.

Según diversos historiadores, la momificación tradicional comenzó entre 4500 a.C. y 3100 a.C., cuando los egipcios comenzaron a estudiar más a detalle el proceso de descomposición y encontraron que si querían detenerla, era necesario sacar los órganos del cuerpo, además de utilizar natrón, una sustancia capaz de realizar un secado natural.

El proceso que realizaban los egipcios era el siguiente:

Antes de comenzar, los cuerpos eran presentados en el Ibu, un lugar sagrado en donde eran lavados con agua del río Nilo, posteriormente eran trasladados a tiendas de campaña abiertas para tener buena ventilación.

Colocado el cuerpo sobre una superficie de madera, se retiraba el cerebro a través de las fosas nasales, ayudados por un túnel hecho de cincel, ganchos y una cuchara. Después se realizaba una incisión en un costado del cuerpo, por éste se extirpaban el resto de órganos, mismos que se lavaban y cubrían en resina para posteriormente guardarlos en urnas de cerámica decorativa.

Cuando el cuerpo estaba vacío, se lavaba con vino de palma y era rellenado con incienso y diversos materiales con el fin de conservar su forma.

Una vez realizado este proceso, se terminaba de cubrir el cuerpo con natrón por cerca de 40 días hasta que se eliminara por completo la humedad. 

Terminada esta etapa, el cuerpo se trasladaba a la Casa de la Purificación para ser limpiado una última vez antes de finalmente ser rellenado con natrón, bañado en resina y vendado. Esta última parte podía tardar hasta dos semanas en ser completa, pues se necesitaban alrededor de 370 metros cuadrados de lino para lograrlo.

Una vez terminado, la momia era decorada con una máscara funeraria que podía hacer alusióna  algún Dios egipcio o al propio difunto.

Aunque las momias egipcias son las que gozan de mayor fama, este tipo de rituales también fueron populares en Centroamérica, Sudamérica y China.

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