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Münchausen por poderes

Munchausen_by_proxy_by_limejellybeanEl instinto más primordial de una hembra de cualquier especie es el de proteger a su cría a toda costa. Muchas madres afirman tener capacidades extraordinarias cuando se trata de salvaguardar a sus pequeños; se dice que hay casos en que levantan automóviles, arrancan puertas, o demuestran fuerzas y poderes descomunales. Pero ¿qué pasaría si este instinto se viera opacado por una inexplicable necesidad de atención? Esta es la pregunta que surge cuando hablamos del síndrome de Münchhausen por Poderes.

En 1977 el doctor Samuel Roy Meadow, observó un comportamiento extraño en dos mujeres que acompañaban a su hijos mientras estaba internados en un hospital. Se trataba de dos madres abnegadas que no se apartaban de la cama de su vástago por ningún motivo, cuidándolos, vigilándolos y sufriendo junto con ellos.

Para quienes las observaban, estas dos mujeres eran las madres perfectas, ejemplo para el resto de las jóvenes. Y sin embargo el doctor Meadow notó algo que despertó su curiosidad, obligándolo a prestar atención más cerca.

Después de observarlas durante un tiempo descubrió que una de ellas causaba los males de su hijo; ella lo envenenaba y obligaba a ingerir enormes cantidades de sal. La otra tomaba un poco de su sangre y la introducía en las muestras de orina de su hijo, exigiendo a los doctores a someterlo a innumerables pruebas y exámenes.

El Dr. Meadow identificó en esta conducta factores similares al síndrome de Münchhausen y lo asemejó como una variación de éste llamándolo Münchhausen por Poderes. En el síndrome de Münchhausen, el individuo crea y se provoca lesiones y síntomas, forzado por una compulsión incontrolable de recibir atención de otros. En el Münchhausen por Poderes, esta compulsión se ve reflejada en la necesidad de ser quien brinda la atención al enfermo y el reconocimiento de quienes lo rodean durante este proceso.

Quienes sufren de este mal, sienten una necesidad incontrolable de ser el centro de atención y suelen compartir algunos rasgos de personalidad con psicópatas, masoquistas y esquizofrénicos. Además poseen una sensación de rechazo en consecuencia de haber sufrido maltratos o abandono.

Hasta el día de hoy no hay tratamiento para este síndrome e incluso algunos profesionales no lo reconocen oficialmente. El diagnóstico del mismo debe incluir una evaluación de los padres, los hijos y el entorno familiar, con el fin de descubrir signos y síntomas que revelen fisuras y trastornos mentales que den a sus víctimas el deseo perenne de perjudicar a sus semejantes para poder ayudarlos.

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