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dios y demonio: Maradona

la mano de dios

Hace 29 años uno de los eventos deportivos más importantes del mundo se llevaba a cabo en México, el mundial del 86 que coronó a Argentina como campeón junto con uno de los jugadores más grandes de todos los tiempos.

Maradona, que atravesaba por la mejor etapa de su carrera, era capitán de la selección albiceleste para el mundial. Argentina después de superar la fase de grupos y ganar frente a Uruguay en octavos se enfrentaría a Inglaterra en cuartos de final, ese partido marcaría la memoria de dos países y daría la vuelta al mundo.

El 22 de junio ambas selecciones disputarían el partido en el estadio Azteca. Maradona buscaba darle la segunda copa a su país, volver a llenar de oro las calles de Buenos Aires, pero después de un primer tiempo muy angosto, donde el ataque argentino no pudo quebrantar (según la RAE vencer una dificultad, impedimento o estorbo que embaraza para la libertad) las murallas inglesas, ambos equipos se fueron al descanso.

En el minuto 6 del segundo tiempo Maradona controló el balón y le dio un pase perfecto a su compañero Valdano que respondió con el mismo gesto por el aire, el balón se acercaba peligrosamente, pero el defensor Steve Hodge lograría rozar el esférico para ponerlo más cerca de su arquero. El balón atravesaba el área chica mientras Diego y el portero buscaban conectar con el balón, el argentino, que era 20 centímetros más pequeño, saltó lo más alto que pudo con el brazo izquierdo extendido y golpeándolo con el puño logró anotar el primer gol, mismo que el árbitro Ali Bennaceur validó.

Maradona

Tan sólo 3 minutos después de ese primer gol, Maradona haría lo que hoy se conoce como “El Gol del Siglo” y así, como si fuera una señal del mismísimo cielo, una “estrella” proyectaba su sombra en el centro del estadio Azteca donde Diego recibiría el balón diez metros atrás de la mitad del campo, desde ese punto recorrería 60 metros en 10 segundos llevándose con él a medio equipo inglés, burlando al portero y anotando con la portería totalmente abierta. La velocidad y calidad de juego de Diego dejó al mundo paralizado haciendo parecer a los demás jugadores como si estuvieran en cámara lenta.

Al finalizar el partido los periodistas preguntaron a Maradona si el primer gol había sido con la mano y el jugador, que también era hábil con la palabra, contestó: “El gol fue un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”. Ambos goles le dieron a Argentina el pase a la siguiente fase del torneo que terminaría ganando.

grafitti maradona

Muchos años después Maradona hablaría acerca de aquél partido en su biografía oficial titulada Yo soy el Diego: “todo el mundo se acuerda del segundo gol, pero a veces siento que me gustó más el de la mano, el primero. Ahora sí puedo contar lo que en aquel momento no podía, lo que en aquel momento definí como “La mano de Dios”…Qué mano de Dios, ¡fue la mano del Diego! Y fue como robarle la billetera a los ingleses también”.

México fue sede de los dos goles más importantes en la historia del deporte, hechos a tan sólo 3 minutos de diferencia por el mismo hombre, que se convertiría en un dios o al menos daría pruebas de su existencia como lo dice el escritor Mario Benedetti: “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios”.

Vídeo:

 

Argentina68

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