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El Equipo Unificado

Durante varias décadas, el mundo vivió ideológicamente separado en dos bloques: el capitalismo y el comunismo. A finales de los años 80, muchos países rompieron con el régimen comunista impuesto por la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, empezando por la caída del Muro de Berlín.

La URSS, en principio, se constituyó como una potencia mundial debido al gran territorio que le pertenecía, caracterizándose por sus líderes que, aunque eran sangrientos asesinos, establecieron una gran nación capaz de competir con Estados Unidos en prácticamente todos los ámbitos, incluso venciendo en muchas ocasiones.

De hecho, a finales de la Guerra Fría, Estados Unidos boicoteó  los Juegos Olímpicos de Moscú 80’ y a su vez, en respuesta, la URSS boicoteó la justa de Los Ángeles 84’. Ambas naciones pusieron pretextos para no participar debido a diferencias ideológicas que aún tenían.

Después de librar sangrientas batallas, tremendas competencias contra E.U.A., grandes logros, constituirse como potencia, sufrir carencias en muchos aspectos sociales como la pobreza o la cerrazón en el mundo comunista, el 25 de diciembre de 1991, Mijaíl Gorbachov firmó su dimisión como presidente ruso y la URSS se convirtió en Comunidad de Estados Independientes. El Ejército Rojo permaneció hasta 1992, disolviéndose poco a poco a lo largo de las diferentes naciones que la conformaban.

Para los Juegos Olímpicos de invierno en Albertville 92’ y verano en Barcelona 92’, se formó un equipo conformado por deportistas de Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán, que a la postre se le llamó el “Equipo Unificado”.

En la ceremonia de apertura y clausura durante los juegos invernales, se utilizó la bandera e himno olímpicos para representar al CIS (Commonwealth of Independent States). Cada vez que un atleta del “Equipo Unificado” ganaba medalla de oro, el himno olímpico sonaba y la bandera de los 5 aros era izada. Para los juegos de verano en Barcelona, se usó el mismo sistema excepto en las competencias individuales en las que se tocaba y se izaba la bandera del país al que pertenecía el atleta.

El “Equipo Unificado” quedó segundo en el medallero invernal en Albertville al llevarse 9 tantos de oro, 6 de plata y 8 de bronce. Yelena Välbe fue la atleta que más metales conquistó, obteniendo una de oro y 4 de bronce. En Barcelona 92’, el CIS lideró el medallero consiguiendo 45 de oro, 38 de plata y 29 de bronce; en esta justa el deportista que cargó la bandera olímpica fue Alexandr Karelin.

Las diferencias ideológicas separaron a estas naciones físicamente, y en muchas ocasiones las llevaron a tener diferentes enfrentamientos fuera de cancha. Sin embargo, con el paso del tiempo, las asperezas se fueron limando, después de todo, reinó el espíritu olímpico. Las ansias por competir y ganar demostraron que podían seguir conviviendo a pesar de la ruptura que habían tenido un año antes.

Barcelona 92’ no sólo significó que se puede competir con respeto en nombre del olimpismo. Fue el ejemplo a otras naciones, de que se puede actuar con tolerancia, independientemente de ideologías, que no hay barreras absolutas que impidan que los pueblos se unan y luchen por una misma causa.

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