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El futebol de Brasil

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El soccer, como todos saben, nació en Inglaterra pero como muchas cosas, cuando llegó a Brasil, se mezcló con la gracia, talento y alegría que caracteriza a la cultura. Permaneció el mismo deporte pero se hizo más extravagante, llamativo y juguetón. Estas características se pueden ver en los movimientos de sus jugadores, en la gracia, velocidad, fintas y trucos conocidos de jugadores como Ronaldo, Ronaldinho, Pelé, Garrincha y el héroe de este año, Neymar.

El origen del futebol se remonta hace un siglo, un momento en el que las divisiones sociales que aún existen en Brasil, eran aún más marcadas, dentro de una sociedad multirracial con diferencias grandes entre clases sociales y oportunidades.

En 1888, cuando la abolición de la esclavitud era un recuerdo vívido, los atletas negros no estaban todavía invitados a jugar en clubs de clase alta con pasto bien cortado como el Fluminense, Flamengo o Botafogo.

Pero no por eso no había juego en otras regiones, había niños pobres en las calles angostas jugando con lo que más se pareciera a una pelota.

Con el paso del tiempo, una vanguardia de jugadores que venían de una mezcla de razas comenzaron a salir a la luz. Eran invitados a algunos clubes pero no por eso, poco discriminados. Se cuenta que Carlos Alberto en 1914 fue contratado por el Fluminense y para evitar insultos, se aclaraba el color de su cara con polvo de arroz.

Pronto, su talento y don de improvisación fueron dignos de reconocimiento. Después, Friedenreich, el hijo de un inmigrante alemán y de una mujer afrobrasileña (jugaba tan agresivo que se ganó el apodo de O Tigre do Brasil) se convirtió en la primera leyenda del futebol anotando 1,329 goles en su vida. Su récord persiste, y se recuerda como el artista de las fintas que esquivaba a todos sus oponentes.

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En la segunda década del nuevo siglo, nació el Club de Regatas Vasco de Gama, una organización fundada por inmigrantes portugueses que no le importaba la raza y que después de un par de años ya había subido a la Liga A con un equipo que incluía tres jugadores de color y uno de raza mixta.

Diez años después ya había una revolución en el soccer brasileño, ya estaba abierto a todas las clases sociales, en especial a gente de color que cambió la tradición británica de pases largos al “joga bonito” en el que cambiaban su centro de gravedad con la suavidad de la samba o la ferocidad del capoeira. A los fans les encantó.

Sin duda, el futebol brasileño se sigue distinguiendo y ahora orgullosamente es el host de la Copa del Mundo 2014.

Lee sobre el maracanazo.

[NYTimes]

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