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Juego perfecto

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El béisbol es uno de esos juegos norteamericanos que se han implementado como parte de la sociedad occidental. En varios países sudamericanos se entrenan en este deporte para llegar a las Grandes Ligas y jugar con los mejores beisbolistas del mundo. También la liga japonesa es bastante importante.

El deporte es muy numérico, pues se juega muchos días seguidos y hay muchas estadísticas a considerar, por lo que las probabilidades son imprescindibles para entender este juego de pelota.

El béisbol comúnmente se usa para hacer diferentes paralelismos con la vida. No podemos saber a qué se debe esto, pero podemos concluir que tiene algo que ver con que las diferentes entradas y pasos por las bases que se acoplan fácilmente a hacer diferentes metáforas. Como usar “batear” como rechazo a alguien, o “home run” para haber tenido un éxito a lo grande.

El juego perfecto es una de esas metáforas difíciles de aplicar en la vida real porque se requiere de casi algo imposible, por lo que las probabilidades para que un juego perfecto ocurra son muy pocas.

El juego perfecto consta en que un equipo no permita a ningún bateador del equipo contrario alcanzar base por ninguna circunstancia, ni por base por bola, ni por un hit, ni por balk. Aunque pareciera posible, solamente ha habido 23 juegos perfectos en las Grandes Ligas desde el año 1900. El jugador que lo logró más recientemente es el pitcher Félix Hernández de los Seattle Mariners. Este mérito en un partido de béisbol normalmente se le atribuye al pitcher del partido que generalmente es uno solo en las 9 entradas.

Una de las historias más conmovedoras es el juego perfecto del pitcher David Cone para los Yankees de Nueva York. El 18 de julio de 1999 Cone fue capaz de retirar a los 27 jugadores sin permitir a un solo hombre tocar base. El partido comenzó después de la primera pichada hecha por Don Larsen, jugador que había pichado un juego perfecto en la Serie Mundial del año 1956, es como si Larsen hubiera echado la suerte para ese partido.

En la novena entrada Chris Widger hizo un strike-out, Ryan McGuire le pegó suave hacia el campo izquierdo y Orlando Cabrera le pegó alto hacia Scott Brosius que la cachó sin problema en territorio foul. Los Montreal Expos perdieron y Cone hizo historia. Se tiró sobre sus rodillas y Joe Girardi, el catcher y ahora manager de los mismos Yankees, llegó a abrazarlo.

Una de esas historias que pasan a la historia de los fanáticos y nunca se olvidan. En este video pueden ver el resumen de las entradas de este juego perfecto en específico.

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