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Mike Tyson: un gigante en descontrol

Michael Gerald Tyson nació en Brooklyn en 1966, creció en dos de los barrios más conflictivos de la zona. La precaria situación familiar obligaba a los Tyson a vivir en edificios abandonados sin servicios básicos. Con 10 años fue arrestado por robo y pequeños crímenes violentos. Tras crecer entre las amigas prostitutas de su madre, haber probado la cocaína a los 11 años y pasar parte de su infancia en reformatorios, le fue muy fácil desconfiar del mundo y unirse a la pandilla de los Stompers con la que fue arrestado en 38 ocasiones con apenas 13 años.

Tyson empezó a combatir en peleas callejeras donde corrían apuestas, su nombre se empezó a conocer. Mientras estuvo detenido fue enviado al centro penitenciario de Elmwood donde conoció a Bobby Stewart, quien entrenó e introdujo a Tyson con Cus D’Amato.

D’Amato recluyó al joven de 13 años, 1.68m y 78kg en una casa de entrenamiento, asumió su tutela y se impuso el reto de convertirlo en un profesional del cuadrilátero. Para 1981 ganaría su primer combate y 10 peleas después, estaría participando en las Olimpiadas Juveniles, ganando todos los torneos, otorgándole pase para el título nacional en Colorado, donde derrotó a todos sus rivales por nocaut en el primer asalto. Entonces tenía 14 años y 91kg.

En 1982 la muerte de su madre le lleva a robar nuevamente y pierde el Campeonato de Indianápolis. Tras reponerse, Tyson gana los siguientes 6 combates y en 1983 se disputa los guantes de oro donde obtiene medalla de plata. Un año después, gana los Guantes de Oro de los pesos pesados.

En 1985 debutó profesionalmente y empezó a ser mundialmente reconocido. A los 20 años con 1.82m y 106kg, Tyson se convertiría en el más joven monarca de la historia de los pesados. Desde entonces tuvo un total de 55 peleas, ganó 50 y 44 de ellas fueron por nocaut. Perdió en 6 ocasiones y 2 de sus encuentros resultaron anulados.

En 2005 decide el fin de su carrera, tras haber ganado más de 300 millones de dólares, comentó: “No puedo seguir con esto. No puedo seguir mintiéndome. No voy a seguir arruinando este deporte. Es simplemente mi final. Se terminó”.

Su vida, entre otras cosas, desordenada y de excesos le llevó a declararse en bancarrota y en su autobiografía, Toda la Verdad (Duomo), Tyson refiere que su vida “ha sido un chiste”, incluyendo uno de sus peores momentos respecto de los tres años que pasó en prisión por delito de violación.

Pese a los años de gloria, Tyson también recuerda sobre los trances más oscuros de su trayectoria: “A veces sólo quería reventarle a alguien los sesos para que me mandaran para siempre a la cárcel”. Reconoce que ha sido “un tipo ignorante, furioso y amargado que debía madurar mucho”.

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