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Recordando a Mónica Seles y su apuñalada

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Mónica Seles era la mejor jugadora de tenis del mundo en 1993, había dominado toda la temporada quedando en primer lugar de la clasificación mundial. Ella nació en Serbia en 1973 y desde los 8 años comenzó a jugar el deporte.

Ganó nueve torneos de Grand Slam y uno de sus logros más importantes fue quitarle el puesto de la número uno, Steffi Graf la favorita de muchos y la razón por la que cambió para siempre la vida de Seles. Un 30 de abril de 1993, en los cuartos de final en el torneo de Hamburgo, en un partido contra la búlgara Magdalena Maleeva, Seles ganaba 6-4 y 4-3 sin ningún problema, cuando en un descanso, Günter Parche apuñaló en la espalda a la deportista.

Mónica se tocó la espalda y cayó al suelo, “No sabía lo que pasaba. De repente me costó respirar y sentí un dolor horrible en la espalda” comentó en su biografía.

En realidad, las medidas de seguridad alrededor de los jugadores del tenis cambiaron, la fama y obsesión por los jugadores lo requería en ese momento.

El agresor era un fanático de Stefi Graff y no quería que le ganara Seles, él argumentó que solamente quería lastimar a Mónica para que no pudiera jugar un par de semanas. Pero su ataque pudo haber sido mucho más serio, pues en el momento de la apuñalada, Seles se estaba levantando de la banca lo que impidió que el cuchillo entrara a profundidad, hecho que la hubiera dejado paralítica debido a la ubicación de la apuñalada.

En realidad, la lesión de Seles fue más dañina de lo que pareció, pues ésta le llegó a un nivel psíquico mucho más profundo.

El hecho de que los organizadores de la WTA hayan continuado el torneo, lastimó a Seles, también el poco castigo que recibió Parche, ya que éste alegó que no fue un intento de homicidio, y se declaró con problemas mentales, por lo que lo condenaron solamente a dos años de libertad condicional por una agresión corporal.

Una semana después del ataque se elaboró el escalafón, lo que sacó por completo del ranking a la ex número uno.

Aunque ella entendía que las razones de esto eran meramente comerciales, se sintió herida por hecho de ser expulsada del mundo que reinaba por una situación completamente fuera de sus manos.

Este ataque la sumió en una depresión que la hizo subir hasta 30 kilos, pero 2 años después regresó a las canchas y en 1996 ganó su noveno y último Grand Slam en Australia y otros 20 títulos después del atentado.

La apuñalada “le daño el alma” como ella lo explica, y la cambió para siempre, evitando que regrese a la forma con la que estaba conquistando el deporte. Uno de esos sucesos que afectan a los seguidores del deporte para siempre.

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