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Derrocamiento boliviano: Evo Morales, parte 1

El periodista e investigador francés Thierry Meyssan, experto en política exterior internacional, había publicado artículos anteriores sobre acciones y eventos encaminados a ocasionar la inestabilidad en Latinoamérica aludiendo a la crisis en la Cuenca del Caribe, Venezuela, Brasil y ahora toca el turno de Bolivia.

Aunque el enfoque central es el derrocamiento, la investigación profundiza en el origen que finalmente deriva en la salida de Evo Morales, exhibiendo las raíces más profundas que se esconden detrás del poder.

El derrocamiento boliviano es una historia contada en cuatro actos y probablemente se sigan sumando más eventos a la investigación.

Como se sabe, el 4 de octubre de 2019, el presidente Evo Morales anunciaba, que tenía en su poder grabaciones que demostraban que personalidades de ‎la extrema derecha y ex militares estaban preparando un golpe de Estado. Sin embargo y a decir de Meyssan, lo que sucedió no fue un golpe militar sino el derrocamiento del presidente ‎constitucional.

De hecho, los motines iniciados el 21 de octubre no cesaron con la entronización de Jeanine Áñez, la segunda ‎vicepresidente del Senado, el 12 de noviembre, quien para entonces, contaba con tan solo 4 diputados y senadores de un total de 130. Su decisión de instaurar un nuevo gobierno sin representantes de los pueblos originarios e indígenas, llevó a los miembros de esos grupos étnicos a lanzarse ‎a las calles, en lugar de los grupos de matones que habían sacado del poder al gobierno del ‎presidente Evo Morales. ‎

Según Meyssan, resulta evidente que el ejército respalda a la nueva administración de Áñez, pero nadie sabe ‎exactamente quién sacó del poder al presidente Evo Morales, cuestión que queda aún pendiente y que, la reciente anulación de un megacontrato para la ‎explotación del litio boliviano podría significar que algún competidor invirtió en el acto del derrocamiento ‎del presidente Evo Morales. ‎

Una conversación entre la nueva ministra colombiana de Exteriores, Claudia ‎Blum, y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos indica que el secretario de Estado ‎estadounidense, Mike Pompeo, se opone a toda intervención en Latinoamérica; ‎abandona al individuo que se autoproclamó presidente de Venezuela, Juan Guaidó, ‎inquietando al antivenezolano gobierno de Colombia, y rechazando todo contacto con los numerosos ‎aprendices golpistas latinoamericanos. ‎Pero entonces, si la administración Trump no está orquestando lo que sucede en Latinoamérica, ¿quién lo ‎está haciendo?

Thierry Meyssan conjetura que aún no han desaparecido las redes que la CIA instauró en ese ‎continente en los años 1950-1970 y cuarenta años después, esas redes siguen existiendo en ‎numerosos países latinoamericanos que logran actuar por sí mismas con un mínimo de respaldo ‎externo. ‎

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