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El derrocamiento boliviano: los ustachas, parte 3

El periodista e investigador francés Thierry Meyssan, experto en política exterior internacional, había publicado artículos anteriores sobre acciones y eventos encaminados a ocasionar la inestabilidad en Latinoamérica aludiendo a la crisis en la Cuenca del Caribe, Venezuela, Brasil y ahora toca el turno de Bolivia.

Aunque el enfoque central es el derrocamiento, la investigación profundiza en el origen que finalmente deriva en la salida de Evo Morales, exhibiendo las raíces más profundas que se esconden detrás del poder.

El derrocamiento boliviano es una historia contada en cuatro actos y probablemente se sigan sumando más eventos a la investigación.

Durante el periodo de la lucha anticomunista, Klaus Barbie había facilitado la instalación ‎en Bolivia de numerosos fugitivos croatas, denominados ustachas, que antes lo habían ayudado a él a huir ‎de Europa. Estos fugitivos lograron una organización que reivindicaba ante todo una identidad católica ‎croata que contó con el apoyo del Vaticano para luchar contra la URSS.

Los ustachas perpetraron numerosos asesinatos ‎políticos, como el atentado que costó la vida al rey ortodoxo Alejandro I de Yugoslavia durante ‎una visita en Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ustachas se aliaron a los ‎fascistas y a los nazis y perpetraron masacres contra los cristianos ortodoxos pero enrolaron a ‎musulmanes. También promovieron una visión ‎racial del mundo según la cual, los eslavos y los judíos no pueden ser considerados ‎enteramente humanos.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los ustachas huyeron de Europa hacia Argentina, ‎donde fueron acogidos por el general Juan Domingo Perón. Sin embargo, los que rechazaron ‎el peronismo, prefirieron emigrar y por consiguiente, fueron los más recalcitrantes ‎los que se instalaron en Bolivia. Los neoustachas declaran que “Bolivia pertenece ‎a Cristo”, algo que nadie discute en un país donde el 98% de la población es ‎de confesión cristiana.

Sin embargo, los ustachas bolivianos se mantenen vinculados a sus correligionarios en Croacia, donde apoyan al partido cristiano-demócrata ‎‎(HDZ) de Franjo Tudman. ‎Justamente, son esos elementos con los que crean la “Unión Juvenil Cruceñista” en Bolivia, una milicia conocida por sus ‎incursiones violentas y asesinatos de miembros del pueblo originario aymara.

Uno de los antiguos ‎jefes de la Unión Juvenil Cruceñista, el abogado y hombre de negocios Luis Fernando Camacho, ‎preside actualmente el Comité Cívico Pro Santa Cruz y dirige abiertamente a los matones que ‎expulsaron del país al presidente Evo Morales, por cierto, miembro de la etnia aymara. ‎

 

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