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Elizabeth Blackwell, la primer médico mujer

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Nacida en Inglaterra en 1821, Elizabeth Blackwell fue la primera mujer en Estados Unidos en recibir un título profesional como médico, además su profesión le valió una mención en el registro  del Consejo Médico General Británico.

Vivió sus primeros años en Bristol, Inglaterra, donde creció rodeada exclusivamente de su familia, lo que afectó su convivencia con otros niños pues fue socialmente aislada. Sin embargo, su padre Samuel Blackwell, creía firmemente que todos los niños, incluídas sus 5 hijas, deberían de tener la oportunidad de desarrollar ilimitadamente sus talentos y habilidades, así que contrató a profesores privados que apoyaran el desarrollo intelectual de sus hijos.

En 1831 emigró con su familia a Estados Unidos. Tras la muerte de su padre, Elizabeth y sus hermanas formaron The Cincinnati English and French Academy for Young Ladies.

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Sus métodos de enseñanza no eran los más innovadores, la escuela fungía principalmente para liberar presiones financieras de la familia, pero a Elizabeth siempre le interesó trabajar en su mejora intelectual por lo que estudió arte, música, asistía a conferencias y escribió varios textos y artículos sobre los derechos de las mujeres, la abolición de la esclavitud, entre otros temas.

Tiempo después, se mudó a Asheville, Carolina del Norte, donde trabajó junto con su hermana Anna enseñando música en una academia. Se alojaban con el respetado reverendo John Dickson, quien fue médico antes de convertirse en clérigo. Blackwell compartió con Dickson sus deseos de convertirse en médico a lo que él demostró su aprobación dejándola estudiar sus libros de medicina.

En 1846 con la ayuda del hermano del sacerdote Dickson, Blackwell intentó entrar en colegios de medicina sin respuesta favorable. Fue hasta octubre de 1847 que Elizabeth fue aceptada por el Colegio de Medicina Geneva, en Nueva York. Durante sus estudios Elizabeth se ganó poco a poco la aceptación de sus colegas pues algunos residentes evitaban ayudarla para asistir y diagnosticar a sus pacientes, a pesar de esto ganó valiosa experiencia clínica.

En 1849 Blackwell decidió terminar sus carrera en Europa con la intención de convertirse en cirujana. Al igual que en Estados Unidos, fue rechazada por varios hospitales a consecuencia de su género, pero todo cambió cuando entró a La Maternité, con la condición de que trabajaría como asistente y no como médico. Su talento era tal, que para finales de ese año, Paul Dubois el obstetra más prestigiado de ese entonces, opinó públicamente que Elizabeth Blackwell sería la mejor obstetra de Estados Unidos.

En diciembre de ese mismo año, al hacer una curación a uno de sus pacientes, le salpicó una secreción al ojo lo que causó una infección y eventualmente ocasionó la pérdida de la vista de su ojo izquierdo frustrando así sus planes de convertirse en cirujana.

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Posteriormente conoció a Florence Nightingale, pionera de la enfermería en Europa. También compartió escritos con Lady Byron y Cady Stanton acerca de la abolición de la esclavitud y los derechos de la mujer.

Por todos sus logros, la American Medical Women’s Association entrega cada año la medalla Elizabeth Blackwell a una mujer médico desde 1949. Además, el Colegio Hobart y William Smith, nombre actual del alma mater de Blackwell, galardona cada año con el premio Elizabeth Blackwell a la mujer que comparta esta profesión y demuestre un servicio excepcional a la humanidad.

Elizabeth Blackwell sobrevivió a un periodo de total estigmatización para el género femenino. Ella nunca tuvo hijos ni tampoco se casó; le fue fiel a sus principios y fue una de las pioneras en abolir las absurdas leyes que pretendían doblegar a las mujeres de esa época.

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