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El espectro visible del Arco Iris

No se sabe con certeza de cuándo el hombre observó que el arco iris no es una “cosa” ordinaria, sino uno de los fenómenos más sutiles de la naturaleza. Su origen se centra en una extraña interacción de la luz y lluvia pero finalmente, es tan inalcanzable como lo es un espíritu.

Imposible decir si el arco iris está aquí o allá. La lluvia que lo produce puede estar a kilómetros de distancia y al mismo tiempo, parte de éste puede generarse en una neblina tan próxima que pareciera posible extender la mano y tocarlo. Escapar o acercarse a un arco iris, es simplemente imposible.

Aristóteles consideraba que los colores percibidos eran distintas combinaciones del blanco y el negro. Por otro lado, un notable físico árabe mejor conocido como Alhazén, sabía que los colores que percibimos existen por sí mismos y que son una propiedad intrínseca de los objetos, los cuales, al ser alumbrados por una fuente de luz, emiten rayos que viajan hasta los ojos.

Otro árabe, Kamal Farisi propuso una teoría que hasta ahora, se considera como cierta, en ella se indicaba que la refracción de la luz del sol en las gotas de lluvia era la responsable de los colores del arco iris en el cielo.

Isaac Newton fue el primero en llevar a cabo un experimento metódico y sistemático en el que, haciendo pasar la luz del sol por un prisma, observó que esta luz en realidad estaba constituida por una hermosa gama de colores exactamente los mismos que los del arco iris.

Más adelante Robert Hooke descubrió el fenómeno de la difracción de la luz en la que los objetos no arrojan sombras nítidas y que es característico de las ondas. Christian Huygens explicó los fenómenos de la refracción de la luz postulando su naturaleza ondulatoria dejando entrever que la luz es efectivamente una onda.

Finalmente los franceses Fresnel, Fizeau y Foucault, aniquilaron la teoría corpuscular de Newton, estableciendo que la luz es una onda transversal, es decir, que la dirección de la oscilación es perpendicular a la dirección de propagación.

James Clerk Maxwell demostró que las ondas de luz son oscilaciones electromagnéticas, que son autosostenibles y viajan a velocidad constante en el vacío.

Cada uno de los colores que componen el espectro corresponde a una frecuencia de oscilación electromagnética y finalmente, en 1800 se comprendió que solo un intervalo es accesible a nuestra vista pues se descubrió que ¡hay luz después del rojo, el infrarrojo! Y más allá del violeta existe el ¡ultravioleta!

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