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Historia del maquillaje


¿A qué mujer no le gusta verse y sentirse la más bella de este mundo? No es la vanidad una característica exclusiva de la Reina de Blancanieves, es una condición humana propia no sólo de los seres humanos, sino de gran parte de las especies de este planeta. Tanto, como los animales, buscamos exaltar y pronunciar nuestras bellezas a fin de parecer más atractivos para el sexo opuesto. Pero a diferencia de los animales, nosotras tenemos una poderosa arma: el maquillaje.

Hoy, la industria cosmética se traduce a muchos millones de dólares en todo el mundo; la gran mayoría de las féminas terrícolas gastan fortunas en labiales que hinchen sus labios, rímeles que profundicen su mirada y rubores que hagan lo mismo que un fin de semana en la playa. Pero el maquillaje no es un invento de Maybelline, es una costumbre tan antigua como lo es la humanidad.

Egipto: Las mujeres egipcias resaltaban sus ojos con colores fuertes, los párpados los pintaban con colores vivos que obtenían a base de la mezcla de tierras, cenizas y tintas.

Fueron también las egipcias las que iniciaron la moda de pintarse los labios, lo que hacían con un tinte hecho de ocre rojo y óxido de hierro natural que extendían con un cepillo o un palo.

Grecia y Roma: El maquillaje se perfecciona y se intenta blanquear con una mezcla hecha a base de yeso, harina de habas, tiza y albayalde. Al final, las griegas y romanas obtenían resultados totalmente contrarios a los pretendidos, ya que al contacto con el sol la pasta oscurecía el rostro.

Asimismo, las pestañas se ennegrecían utilizando una mezcla de huevos de hormigas y moscas machacadas.

Francia: Los franceses obtienen el crédito por el verdadero apogeo del maquillaje. Ellos blanqueaban sus caras con polvos y crema nacaradas brillantes a base de azufre, provocando con frecuencia envenenamientos mortales.

En los inicios del siglo XIX, surge el primer intento de eliminar las arrugas a base de un invento mortificador al que llamaban el esmaltado de la cara. Esto consistía en lavar primero la cara con un líquido alcalino, después se extendía una pasta para rellenar las arrugas y encima se colocaba una capa de esmalte hecha con arsénico y plomo, que duraba aproximadamente un año. Si la máscara era muy gruesa se agrietaba al menor movimiento .

Siglo XIX: La época del maquillaje moderno, aparece por primera vez con el rojo de labios, concretamente en el año 1880. Este consistía en una pomada compuesta por mantequilla fresca, cera de abeja, raíces de un colorante natural y racimos de uvas negras sin pulpa que coloreaba sin producir efectos secundarios.

Siglo XX: Desde entonces el maquillaje ha tenido grandes avances y cambios radicales. A partir de ese momento ya existía un inmenso mercado dedicado a la belleza de la mujer con el fin de mejorar su propia imagen.

Hoy en día el maquillaje se utiliza no sólo para embellecer a la mujer sino también como un arma poderosa de seducción hacia el hombre. El maquillaje realza los rasgos más bonitos de quienes ya son bellas, pero es mucho más que un labial rosado y brillante. El maquillaje es una prueba de la humanidad, el testimonio de que por encima del instinto básico animal que todos poseemos, existe la inteligencia del hombre que es capaz de extraer los regalos de la naturaleza y usarlos en su propio beneficio. Estemos de acuerdo o no con el uso del maquillaje, es innegable que este representa una parte asombrosa de la historia del ser humano sobre la tierra.

 

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