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La Atlántida según Platón y el Códice Maya

Sobre el tema de la Atlántida se han escrito no menos de 25mil libros. En todo caso, ninguna persona con amplio bagaje cultural podría negar rotundamente la existencia de esta mítica tierra. Sin embargo, es Platón quien mayor autoridad representa en cuanto a las primeras referencias históricas sobre la Atlántida. En sus diálogos Critias y Timeo, hace alusión al continente y con gran detalle.

El Critias es la relación detallada de la historia, artes, usos y costumbres del pueblo Atlante. Menciona también que de sus minas sacaban metales que posteriormente fundían. El oricaldo, considerado como el más precioso de los metales, solo por debajo del oro, era abundante y muy celebrado.

Habla también de gran abundancia maderable, extensos pastos para animales domésticos y selváticos, prodigioso número de elefantes, además de raíces, yerbas, jugos, gomas, flores, frutos, etc. Todo lo producía la isla en abundancia.

En Timeo, Platón afirma que la Atlántida era un continente situado en el Atlántico y que se hundió 9,000 años a.C.

Por su parte y con respecto de la divinidad de Quetzalcóatl, se creía que llegó del lejano Oriente. Este dios blanco y barbado les enseñó la escritura y reguló el calendario mexicano. Les aleccionó también en las artes pacíficas para finalmente, embarcarse en dirección al Este en una canoa de piel de serpiente.

Importante es notar que los toltecas se consideraban oriundos de un lugar denominado Atlan o Aztlan, e igualmente, los aztecas remontan su origen a Aztlan.

 

Ahora bien, El Manuscrito Troano que reside en el Museo Británico, traducido por Le Plongeon, parece haber sido escrito hace unos 3,500 años entre los mayas de Yucatán. En él, se describe la catástrofe que finalmente sumergió la isla a la que Platón denominó Poseidón, la cual era una isla menor que restaba tras el tercer cataclismo, de cuatro, ocurrido hace 80,000 años.

“En el año 6 Kan, el undécimo Muluc del mes Zac, hubo terribles terremotos que siguieron sin interrupción hasta el décimo tercio Chuen.

“El país de los montículos de lodo, la tierra de Mu, creció; elevada por dos veces, desapareció durante la noche, sacudidas sin cesar las profundidades por fuerzas volcánicas.

“Faltando a éstas la salida, hundían y elevaban la tierra en diferentes sitios.

“Al fin cedió la superficie, y diez comarcas, hechas pedazos, fueron esparcidas.

“Incapaces de resistir la fuerza de las convulsiones, se hundieron con sus 64millones de habitantes, 8,060 años antes de que este libro fuera escrito”.

 

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