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La verdad detrás de la Biblia

En esta época moderna en la que nos hemos hecho incrédulos ante los sucesos que no se pueden explicar científicamente, la Biblia ha tenido que adoptar un papel casi metafórico. ¿Pero qué pasaría si hubiera explicaciones científicas y arqueológicas sobre los milagros bíblicos?

En el caso del Éxodo de los hebreos fuera del dominio egipcio, se ha intentado explicar a qué se refiere el texto sagrado cuando dice que Moisés con la ayuda de Dios, abrió el mar. La versión religiosa, responderá que se refiere a eso mismo: a que Moisés, con la ayuda de Dios abrió el mar. Pero para otros que buscan pruebas de lo mismo, les proponemos a continuación, algunas evidencias.

Una de éstas es la más conocida que sugiere que antes de un tsunami, causado por un terremoto, las aguas de la costa se retiran dejando un amplio terreno de arena seco para posteriormente llenar ese espacio con la ola gigante.

Pero la historia no se explicaría con esta versión debido a que el periodo en el que las aguas de la costa se retiran, dura solamente de 10 o 20 minutos, tiempo insuficiente para que todos los hijos de Israel pudieran haber cruzado el Mar Rojo. Asimismo, se cuestiona el hecho que Moisés hubiera podido predecir el tsunami, a menos que Dios se lo haya dicho.

Hay otra explicación más natural de cómo se pudo haber caminado sobre la arena para cruzar el Mar Rojo. En algunos lugares del mundo, una marea baja puede dejar el fondo del mar seco por horas, regresando con fuerza después de unas horas. De hecho, en 1798, Napoleón Bonaparte y un grupo de soldados estaban cruzando el Golfo de Suez, que es la parte norte del Mar Rojo, a pie y carrocería cuando la marea de repente subió casi ahogándolos.

Está versión se justifica porque Moisés vivió cerca de esta zona durante su infancia y sabía donde se podía cruzar el Mar Rojo en una marea baja. Pudo haber sabido los métodos para predecir la marea basándose en las fases de la Luna. El Faraón, por el contrario, vivía cerca del Rio Nilo que está cerca del Mar Mediterráneo, por lo que los egipcios habrían tenido poco conocimiento de la marea y lo peligroso que podía ser el Mar Rojo.

Además en la Biblia se menciona un viento fuerte que venía del este que duró toda la noche y empujó las aguas. Físicos del océano explican que, en efecto, los vientos fuertes sobre aguas poco profundas, afectan más la marea. Este viento, sin duda, se le puede atribuir a una intervención divina.

Basándonos en esta explicación, la descripción en la Biblia de Moisés abriendo el mar no tendría que ser una exageración, ni siquiera, una metáfora.

Hay otra evidencia que vale la pena mencionar, pues el autor antiguo, Eusebius de Ceasarea (263-339 d. C.) cita dos versiones de la historia de cómo cruzaron el mar. En una versión, contada por la gente de Heliopolis, se dice lo que está en la Biblia, pero en la segunda versión, contada por la gente de Memphis, dice que “Moisés, siendo familiarizado con el país, esperó los altibajos y dirigió a su gente a través del mar mientras estaba seco”.

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