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Mentes brillantes

El genio es una persona dotada del grado más alto al que llegan las facultades creativas que han sido capaces de asombrar al mundo con sus innovadoras creaciones.

La historia de la genialidad ha tenido todo tipo de matices, desde loas y alabanzas, hasta persecuciones y condena. Sócrates, por ejemplo, fue censurado y perseguido para finalmente, ser condenado a muerte. Galileo, prisionero de la Inquisición, fue otra mente brillante ampliamente incomprendida y avanzada para su tiempo.

Otros indiscutibles genios han sido mejor tratados como el caso de Einstein, Newton y Wagner. Su eminente talento y extraordinaria sensibilidad a la sabiduría, han sido incluso sujetos de minuciosos estudios de todo tipo: científicos, sociológicos, psicológicos, etc.

Pese a las innumerables pesquisas que se han realizado sobre la mente de los genios, actualmente se ignora si el talento es heredado o adquirido. Se incluyen también los niños prodigio dentro de los estudios, con inexplicables dotes para la corta edad e incluso su medio.

El pequeño Gauss dejaba perplejos a sus contemporáneos, lo mismo sucedió con Mozart, Pascal y Leibniz, los cuales, en ninguno de los casos, provenían de familias notables por su creatividad o ingenio.

Salvo los anteriores, la mayoría de las mentes brillantes no revelan sus facultades a temprana edad, sino más bien muestran características propias de la introspección. En su mayoría se les observa como niños soñadores al grado que se considera que difícilmente podrían llegar a destacar en algo. Dentro de esta categoría de la genialidad se encuentran Lavoisier, Dalton y Avogadro.

Comúnmente a las mentes geniales se les denomina raros, rebeldes o excéntricos. La soledad es parte inherente de su desarrollo, lo mismo que sus obsesiones y fantasías. Aparentemente, son distraídos y alarmantemente despreocupados de su apariencia… como Arquímedes al grito de ¡Eureka!, a plena desnudez.

Aislados, rayano en lo chiflados, se convierten en verdaderos misántropos intratables. Destacan dentro de esta categoría Nietszche, Beethoven, Flaubert, Van Gogh y Miguel Ángel.

Perseverancia, tenacidad, arduo trabajo y el pensamiento alterno, fueron atributos de mentes como Edison, Descartes, Pasteur, Darwin, los Curie.

O los que sueñan con genialidades e interpretan con agudeza como lo hizo Kelkulé al relacionar su sueño de una serpiente devorándose por la cola como símbolo circular para la fórmula del benceno y Mendeléiev que en sueños observó el arreglo de la tabla periódica.

 

Las mentes brillantes no son producto de una sola raza ni credo particular, pero sí se distinguen por su interés, entusiasmo por lo nuevo y diferente. Se dejan atraer por lo desconocido sin miramientos por la crítica o disentimiento. De ahí tantos genios: Sócrates, Mendel, Leeuwenhoek, Cervantes, Shakespeare, Víctor Hugo, Dostoievsky, Tchaikovsky, Leonardo y tantos otros que faltan por nombrar.

Dicen que la genialidad convive con la inocencia, seriedad y ensimismamiento característica de los niños, que normalmente, las mentes brillantes se abstraen del mundo que los rodea, cautivados por sus pensamientos y los chispazos de genialidad creativa.

 

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