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El papa negro y la Iglesia de Satán

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En occidente existe una mayoría religiosa basada en los valores judeocristianos, donde la existencia de Dios marca fuertemente las creencias espirituales, tanto así, que “nuestra Era” dio inicio a partir del nacimiento de Jesús.

Resulta lógico que así como existe una iglesia para adorar a Dios, también exista una que rinda culto a su contrario, Satán.

The Church of Satan, o la iglesia de Satán nace en San Francisco, California, el 30 de abril de 1966, proclamado como el “año uno”, el primero de la Era de Satanás. Su fundador fue Anton Szandor LaVey, conocido como el “Papa Negro” y sin duda, uno de los líderes religiosos más enigmáticos de los que se tiene registro.

LaVey no era un “guía espiritual” común y corriente. Sus intereses y filosofía personal animaban al individualismo del ser, proclamando que toda persona era dueña de su propio destino.

Justamente, la Iglesia de Satán dice ser “la primera organización que públicamente se dedica a la aceptación de la verdadera naturaleza del hombre”. Estas ideas quedaron plasmadas por LaVey en “The Satanic Bible”.

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Curiosamente, la mala fama con la que cargaron no tuvo nada que ver con sus ideas o rituales, sino más bien con los rumores y misticismo que rodeó por años a esta organización. Algunos asociaron que LaVey fue un intermediario entre Satán y la fama de artistas como The Rolling Stones y The Beatles. Otros aseguran que la canción “Hotel California” era una clara alusión a los rituales llevados a cabo en la iglesia.

Sin duda, su influencia en la cultura pop es profunda, pues The Church of Satan también ha sido asociada con los crímenes de la infame secta de Charles Manson y la película “Rosemary’s Baby”, de Roman Polanski, cuya esposa, Sharon Tate, fue asesinada por el culto de Manson. Supuestamente, se trató de un sacrificio hecho a los satanistas como pago por su “ayuda”.

La postura de la Iglesia de Satán es más filosofía que religión. Para ellos, Satán no es una deidad, sino una proyección metafórica de un alto grado de potencial humano, donde el hombre ocupa el lugar de Dios como el centro de todo. Sus seguidores creen que es posible llegar a la perfección personal a través del estudio y auto exploración.

LaVey pensaba que la figura del diablo no era más que imaginería cristiana, pero que metafóricamente representaba inteligencia, valores y sobre todo, libertad.

En temas religiosos es difícil llegar a un acuerdo, sin embargo, la comprensión, tolerancia y respeto, son fundamentales para no repetir actos barbáricos, como por ejemplo, la Santa Inquisición.

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