Home / Historia / ¿Quién le puso los cuernos al diablo?

¿Quién le puso los cuernos al diablo?

cuernos1

Luzbel, el “ángel caído”, era de personalidad rebelde y narcisista; en un arranque de ira se rebeló en contra de su creador, Dios. Como reprimenda fue expulsado del paraíso y enviado al infierno.

De manera general, su papel en el mundo es ser el mayor adversario de Dios, liderando una rebelión acompañada de una eterna campaña cuyo fin es tentar a los humanos para hacerlos caer en pecado y llevarlos consigo al infierno, una especie de venganza en contra de su creador.

A lo largo de la historia (y dependiendo de la fuente) se le ha conocido como Mefistófeles, Satán, Satanás, Belcebú, entre otros nombres. Durante los primeros siglos de vida del cristianismo no existía la necesidad de representar el mal en el arte santo. Eventualmente un ente maligno hizo su aparición, éste era azul pero no tenía ni cuernos ni pezuñas.

Entonces, ¿cómo llegamos a conocer al sujeto de facciones duras, color rojo y cuernos prominentes? Bueno, tenemos que remontarnos tiempo atrás, específicamente al periodo posterior al año 380, cuando el emperador Teodosio I declaró que el cristianismo era la religión oficial del Imperio. Por aquel entonces, en Europa y Asia existían muchas religiones cuyos dioses mezclaban elementos humanos y animales. Cuando los cristianos oficializaron su religión, también responsabilizaron a los dioses paganos como Bes —de origen egipcio— y Pan —de origen griego— de las enfermedades, desastres naturales y guerras que los azotaban.

Muchos años después, cuando la figura del diablo llegó a occidente, sus representaciones incluían los atributos físicos de esos y otros dioses con el vello facial de Bes, el color rojo de Seth y los cuernos de Cernunnos, un dios astado de origen celta; las patas de cabra de Pan, quien además le aportó su hipersexualidad y el tridente, un emblema característico de Hades.

Por otro lado, algunos expertos de la Universidad de Strandford sospechan que los ojos grandes, cejas pobladas, mirada profunda, nariz aguileña y barba fueron atribuidos por el hecho de que en los siglos de expansión del cristianismo, sus adeptos asociaban al mal con los judíos y los “sarracenos”, que es el término como se referían a los musulmanes.

Por impresionante que parezca, la peculiar imagen que tenemos del diablo surgió a través de diferentes generaciones de artistas y escritores, quienes tomaron algunas referencias de la Biblia para luego reinventar su imagen a lo largo de los años.

cuernos2

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba