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Tarot, claves del conocimiento oculto

El tarot se refiere a la baraja de 78 cartas, con cuatro palos como las actuales y 22 “Triunfos” que ostentan un dibujo simbólico. Su ordenación, se supone, no es arbitraria sino que se rige según las pautas del Sistema Solar.

Aunque su origen es incierto, existen fuentes que lo vinculan con los antiguos egipcios. En la Edad Media las cartas fueron muy utilizadas para predecir la fortuna, especialmente por parte de los gitanos por lo que se volvió popular hablar del “Tarot de los Bohemios”.

Sin embargo, el Tarot también encuentra correspondencia con la Kabalah en la rama de la gematría, la cual se refiere al estudio del valor numérico de la palabra hebrea. Al ser cada letra un número, la palabra se encuentra vinculada con otras del mismo valor o de un valor múltiplo. Así, cualquier número, no es solamente uno más que el número anterior y uno menos que el posterior, sino que es una idea individual independiente, una cosa en sí misma e incluso, una sustancia.

A mediados del siglo XIX se supo de un erudito kabalista de nombre Alphonse Louis Constant quien, al traducir su nombre al hebreo, se le conoció finalmente como Eliphas Lévi Zahed. Fue este filósofo, artista y simbolista quien encontró en el Tarot una pasión desmesurada y por tanto, se dedicó a reconstruir y publicar una baraja diseñada según sus conocimientos.

Durante el Renacimiento surgió en Inglaterra un movimiento de tradiciones iniciáticas y taumatúrgicas. Se dice que fue la Logia Francmasona Quatuor Coronati quienes compraron un libro antiguo que contenía algunos documentos que resultaron estar escritos en clave y que contenían material para la fundación de una sociedad secreta para la iniciación, mismas que versaba sobre los Triunfos del Tarot.

Ahora bien, en la Kabalah se contiene el Árbol de la Vida que no es otra cosa sino la representación pictórica del Universo. Es pues una representación ilustrada de las fuerzas naturales según fueron concebidas por los antiguos. El sol es una estrella, a su alrededor gira una serie de cuerpos planetarios, incluyendo el satélite de la tierra. Los cuerpos giran en una sola dirección. El Sistema Solar no es una esfera sino una rueda donde los planetas oscilan con órbitas elípticas. Los antiguos imaginaron claramente la rueda imaginando un arco que posteriormente, lo ilustraron como un cinturón que denominaron Zodiaco.

Los primeros astrónomos calcularon que el Sol tardaba 360 días en recorrer el Zodíaco y posteriormente corrigieron los cálculos a 365, por gematría, este secreto guardado con celo lo denominaron Abraxas cuya cuenta coincide con 365. Sin embargo, el círculo del Zodiaco, para facilitar el cálculo, se convino dividirlo en 360 grados, todo ello, fue representado en las cartas del Tarot.

Contrario a lo que podemos suponer, existe una sabiduría oculta en el Tarot que no se corresponde únicamente con el esoterismo tal como lo conocemos, sino que conlleva ciertas claves más profundas que tocan campos matemáticos, astronómicos, químicos, etc. Preciso recordar que gran parte de los conocimientos que actualmente son de dominio popular, en la antigüedad estaban reservados para las posiciones de poder, de tal forma que la autoridad pudiera ser efectiva. Sin embargo, todo el conocimiento trascendió de diversas formas y una de ellas fue mediante prácticas ocultistas, donde el Tarot fue y sigue siendo, una de ellas.

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