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Las sirenas

sirenaA todas nosotras nos cautivó alguna vez un fabuloso ser de melena roja, con una extraordinaria voz, obsesionada con intercambiar su cola de pez por un par de piernas y conquistar al príncipe Erick. Su nombre era Ariel, y ella representa uno de los más especiales acercamientos de nuestra generación, a un mundo de fantasía, el mundo de las sirenas. Pero fuera de la pelirroja y su rebeldía, ¿Sabes qué es una sirena?

Las sirenas pertenecen principalmente a la mitología griega y fueron ampliamente desarrolladas en las narraciones fantásticas de la literatura occidental. Sus funciones y el cómo la representamos, han variado con el tiempo. Originalmente se trataba de genios marinos, híbridos de mujer y ave. Posteriormente la grafía más común las describe como hermosas mujeres con cola de pez en lugar de piernas.

El primera evidencia escrita que se tiene de ellas es su mención en la Odisea de Homero. Sin embargo, ya figuraban con la citada forma en las representaciones artísticas más antiguas de Grecia, muchas de las cuales son monumentos y ofrendas funerarios.

En la época preclásica ciertos aspectos de otras ninfas, como las náyades o las nereidas, eran símbolos muy similares a las sirenas, también del ambiente líquido; su fatalidad era tan grande como su atractivo. Náyades y nereidas resultaban letales para los hombres debido a su naturaleza acuática, si bien eran normalmente benéficas y les prestaban ayuda; en cambio, las sirenas adquirieron un carácter maligno de matiz monstruoso, pues el influjo irresistible de su canto llevaba intencionadamente a la perdición.

Distintos relatos las muestran descendientes de los dioses fluviales con intervención femenina, relacionadas con el canto y el baile. Algunos de estos relatos dicen que el cuerpo alado es un don de Zeus que les permite perseguir al raptor, y en otros es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad o por envidia de su gran belleza.

En Medio Oriente: Las primeras historias conocidas sobre sirenas aparecieron en Asiria antes del 1000 AC. Su cuerpo de pez se debe a la leyenda referida por Diodoro Sículo, en la que Derceto ofendió a Venus y la diosa le inspiró amor hacia un pastor. De este amor nació una niña, Semíramis, que llegaría a ser Reina de Babilonia. Después de nacer su hija, también por obra de Venus, acabó el amor. Llena de ira, Derceto abandonó a su hija, hizo matar al hombre a quien había amado y se arrojó al agua dispuesta a suicidarse, cosa que los dioses no permitieron. Así dio origen a su morfología anfibia.

En las Islas Británicas: Las sirenas se observaron en el folclore británico como presagios de mala suerte. Estos seres sobrenaturales bien podían nadar en agua dulce, llegar hasta los ríos y lagos y ahogar a sus víctimas, haciéndoles creer que eran damas en peligro. En ocasiones, las sirenas podrían curar enfermedades. Algunas eran descritas como monstruos grandes de hasta 600 m.

En China: En algunos cuentos antiguos, las sirenas son ejemplares mágicos cuyas lágrimas se convierten en perlas preciosas. Las sirenas también pueden tejer un material muy valioso que no sólo es ligero sino también hermoso y transparente. Debido a esto, los pescadores siempre tenían ganas de agarrarlas, pero su canto lo dificultaba. En otras leyendas chinas, se trata de criaturas maravillosas, hábiles y versátiles  por lo que estaba mal visto que los pescadores quisieran capturarlas.

En la Península Ibérica: Las historias de sirenas también son muy famosas en España y Portugal. Hay una gran cantidad de relatos acerca de mujeres-pez que seducen a los marinos, como en la mitología extremeña en la que sirenas que viven en los ríos, salen para ahogar a los hombres después de seducirlos con sus cantos. Se cree que hay una sirena que nada por las aguas del Tajo en Garrovillas y otra más que cada noche de San Blas, sale de la fuente de Luna en Usagre para atraer y ahogar a sus víctimas.

Aunque en la iconografía moderna las sirenas se representan por lo general como de abrumadora belleza, es probable que en la tradición clásica su único atractivo fuera una hermosa voz, arma letal contra incautos marinos, y que su apariencia fuera poco menos que monstruosa. Sin embargo las sirenas son hoy uno de los símbolos de belleza y sensualidad más claros, imagen general en la mayoría de las civilizaciones. Y no es culpa de Disney, el entorno húmedo y ligero de ropas las hace uno de los seres mágicos más misteriosos y fascinantes.

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