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Vestidas contra la desigualdad: Mujeres que se hicieron pasar por hombres

desigualdadA finales de la década de los 60 hizo su debut, Le Smoking, un icónico diseño de la casa Yves Saint Laurent. Éste tomaba el clásico smoking masculino estilizando su silueta y adaptándola a la anatomía femenina. Le Smoking se convirtió en un éxito instantáneo y aun hoy sigue siendo uno de los preferidos por las amantes de la moda. Sin embargo lo que parecía innovador, no era tan vanguardista como su diseñador creía, pues las mujeres llevaban ya varias décadas tomando prestados elementos del closet masculino, aunque no lo hacían precisamente por moda.

La vida de las mujeres era muy distinta a la de vivimos hoy en día; sus opciones, excesivamente limitadas por leyes que les prohibían ser parte de un mundo dominado por hombres, orillaron a muchas de ellas a desafiar el rol que la sociedad les había impuesto. No se conformarían con ser el adorno más bello de su hogar, y buscaban constantemente tirar con estos roles que la sociedad y el machismo habían impuesto para ellas, aunque sacrificaran su propia identidad.

Para ello fue necesario adoptar un cambio radical; muchas optaron por cortarse el pelo, cambiarse el nombre y saquear los closets masculinos para transformarse en un nuevo individuo. La que antes hubiese sido una niña, se convertiría en un héroe dispuesto a cumplir con su misión por encima de lo que los hombres dijeran. Conoceremos ahora a algunas destacadas féminas que se hicieron pasar por galantes jóvenes a fin de lograr sus propósitos.

En el siglo XV una joven campesina lideró al ejército francés. Vestía una armadura, llevaba el cabello corto y así se presentaba en el campo de batalla junto con el resto de los soldados. Juana de Arco se convirtió en heroína de Francia y en santa, pero en su época era impensable que una mujer se mezclara de tal forma con los hombres y mucho menos participar en el oficio de la guerra, pero Juana salió victoriosa. Sin embargo, su gloria disgustó a muchos y fue llevada a la hoguera.

Durante la Primer Guerra Mundial, Dorothy Lawrence de 19 quería convertirse en reportera y cubrir la noticia como corresponsal desde el campo de batalla. Ello no era posible para una dama, ni ella o ninguna otra mujer, pues estaba estrictamente prohibido ingresar al ejército. Pero Dorothy estaba decidida y persuadió a dos soldados ingleses para conseguir un uniforme; se realizó un corte de cabello militar y utilizó un tinte de muebles para obtener el color bronceado de los soldados que habían pasado tiempo en el campo.

Consiguió documentos falsos que la identificaban como el soldado Denis Smith del primer batallón del regimiento Leicestershire, y con su nueva identidad logro integrarse en el ejército. Supo también hacerse de la ayuda de soldados a fin de pasar desapercibida. Entonces, transcurrido el tiempo, Dorothy comenzaba a preocuparse ya que de ser descubierta, todos los que la ayudaron serían juzgados y castigados. Tomó la decisión de desenmascarase ante los altos mandos quienes la encarcelaron, interrogaron como espía y declararon prisionera de guerra.

Margaret Ann Bulkley soñaba con asistir a la universidad y convertirse en médico cirujano cosa que en su época era imposible, simplemente una locura, pues ejercer la medicina era una posibilidad exclusiva para los hombres; pero eso no iba a detenerla. Margaret se convirtió en James Barry e ingresó a la Universidad de Edimburgo obteniendo más tarde el grado de cirujano militar del Ejército Británico. Margaret fue el primer cirujano en realizar en África, una cesárea exitosa donde tanto la madre como el bebé sobrevivieron.

Existe una leyenda que cuenta la historia de una mujer que alguna vez ejerciera como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, disfrazada de varón, alrededor del año 855. Desde muy pequeña, Juana adquirió conocimientos vedados para una dama de su tiempo. Su inteligencia se veía obstaculizada por las normas machistas, por lo que adoptó la forma y personalidad masculina convirtiéndose en el sacerdote Juan. Su talento la llevó a la cima y a la cabeza de la Iglesia por casi tres años, pero un embarazo puso fin a su secreto. Supuestamente, la papisa dio a luz a su hijo frente a la muchedumbre reunida en las puertas de San Clemente y la gente, indignada, dio muerte a la impostora. No existen registros oficiales sobre ella.

Billy Lee Tipton fue un conocido músico del jazz y un verdadero prodigio del saxofón y el piano, que nació en 1914 en la forma de una linda niña, Dorothy Lucille Tipton. Durante su infancia, Dorothy se percató de su talento en la música, pero el campo estaba estrictamente prohibido para las féminas. Entonces, la jovencita vendó sus pechos, puso un bulto en su entrepierna y se transformó en Billy. Su vida fue completamente masculina, se sabe incluso que tenía amantes a quienes decía que había sufrido un accidente y esa era la razón de sus vendas y más tarde se casó y adoptó hijos. Su verdad no se supo hasta después de su muerte, en 1989.

Otra de las disciplinas artísticas impedidas para las mujeres era la escritura, campo en el que la baronesa Aurora Dupin se desarrollaba exitosamente. Su matrimonio había fracasado recientemente y la literata encontró el consuelo en lugares exclusivos de caballeros, por supuesto disfrazada de uno de ellos. Pero el travestismo era un acto escandaloso y condenado por lo que su título le fue derrocado. Muchas de sus obras están firmadas bajo su alias masculino, Georges Sand.

En la realeza siempre han existido casos de niñas rebeldes, como por ejemplo la española Catalina de Erauso. Su indocilidad obligó a sus padres a deshacerse de ella en un convento, pero subestimaban la inteligencia de la pequeña. Disfrazada de campesino, Catalina escapó a sus 15 años y tomó distintos nombres, todos masculinos. Viajó a América donde se convirtió en soldado, pero su secreto se vería descubierto. Al hacerse público su verdadero sexo, Catalina pidió clemencia alegando ser mujer miembro de la Iglesia. Fue absuelta de su culpa y enviada de vuelta a España, pero esta vez, contaba con la protección del Obispo. Ahí el rey Felipe IV le permitió continuar con su personalidad masculina, bajo el nombre de “la monja de alferéz”

En la historia de la humanidad, la mujer ha tenido que luchar en pos de sus derechos y su lugar en el mundo. Ha encontrado formas poco convencionales para lograrlo; como Juana de Arco, Dorothy, Catalina, Aurora y Margaret ha habido muchas otras, algunas reales, otras ficticias, personajes literarios, protagonistas de películas, mujeres dignas de ser recordadas por su valor y determinación. Éstas, junto con el resto del género, son quienes abrieron camino a las nuevas generaciones, que gracias a ellas pueden ser quienes quieran ser sin el yugo ni la imposición de ciertas reglas que a los hombres convienen.

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